19 de noviembre de 2006

EL MONSTRUO MILTON



Esta vez seré muy breve, básicamente, porque no tengo ánimo, estoy ebrio, echo de menos el aporte de mi compadre y porque leyendo algunos blogs que visito, he llegado a la conclusión que nadie lee más de diez líneas de lo que cualquiera escribe. Se agradece que lo hagan entonces.
El tema es que murió Milton Friedman, y mis sentimientos, son extraños. El diario británico "The Times" asegura que la izquierda consideró a Chile como "el laboratorio del friedmanismo". En tanto, el "New York Times" asegura que el profesor fue fuertemente criticado por su "rol en proveer una guía intelectual al régimen militar en Chile” Que extraños tiempos aquellos, de los cuales nos gusta recordar más los monos animados, que ahora venden con el diario, que lo que en realmente fueron y determinaron sobre lo que somos y como vivimos. También de aquellos a quienes sepultamos. Mi opinión aún está en gestación, admito ser cobarde, al contrario de la mayoría de los ebrios. Básicamente porque no sé si sin lo que pensó y escribió Milton tendría mi departamento. Tampoco si estaría tan endeudado como estoy. Tampoco si al tomar la 233 llegaría a ver un país, viajando hacia el oriente, y tomado la 346 otro, viajando hacia el sur-poniente. Me gustaría conocer su opinión.
Pero, como diría la Sole, si no la quieren dar, váyanse a la mierda.
Me queda muy poco wisky, en cinco minutos saldré a comprar cerveza, quizás “Dorada”. quizás vino “Gran Avenida”, quizás grapa.
No saben que mal me siento, pero, en fin, de todo tiene la culpa Milton. Sin Milton, no hay Lavín, sin Milton no hay Schaulsohn, sin  Milton no hay Bachelet.
Alguien me       llamó para decirme que estaba mal. Yo estoy peor.
Juro que nunca más en mi vida escribiré una porquería como esta. Por favor créanme.
Pese a todo, soy un hombre serio.
Serio, pero ebrio.


Roberto.

2 de noviembre de 2006

Solicito su Aporte Solidario



Se aproxima una nueva Teletón y leyendo algunos artículos, post, y panfletos varios, se me ha antojado escribir sobre la presunta solidaridad de los chilenos. En el post anterior, básicamente discutíamos sobre una supuesta identidad del homo chilensis, si era posible conocerla, que utilidad prestaban las estadísticas y encuestas e opinión en tal sentido. Pues bien, por lo menos mi conclusión sobre el debate que generamos es que, por el momento, únicamente podremos contar con opiniones arbitrariamente forjadas para efectos de cualquier diálogo. En esta oportunidad les presento la mía sobre un tópico de moda.

Vivimos en un país en que las cifras indican que la economía mejora, por lo menos para los grandes. “...con los informes de los resultados del primer semestre de las empresas se pudo observar que se estaba en una buena etapa, con un 52% de las Sociedades Anónimas incrementando sus beneficios, eso se ratificó en este tercer trimestre, donde las compañías que tenían plazo hasta ayer lunes para presentar sus estados financieros mostraron un alza de 50,68% en sus utilidades y más de US$6.000 millones en ganancias a septiembre”. (fuente: terra 28 de octubre) Por otra parte las diferencias de ingreso entre adinerados y la plebe son monstruosas, como en pocos lugares del orbe.

¿Cómo encaja la caridad en tal entorno? Existen diversas maneras de enfocar el tema, de ellas elijo dos. La primera de ellas es la de quienes deciden “ponerse”. Sus motivaciones pueden ser múltiples, desde el sincero interés en mejorar la vida de aquellos a quienes se ayuda, pasando por la necesidad a veces bastante superflua de tranquilizar la conciencia de aquellos más sentimentales, hasta una lógica utilitarista que entiende la caridad como un negocio, un asunto de imagen. El espectáculo de la Teletón nos permite identificar claras expresiones de aquellos y otros impulsos. Así, por ejemplo, el Banco de Chile pasa, de ser un gigante del comercio del dinero cuyos operarios no dudarán en dejar en la calle a quien no sea capaz de pagar su hipoteca, a ser “el banco de la teletón”: En cuanto a las estrellas de la farándula criolla que “aportan su granito de arena, entregando lo que saben hacer”, muchas veces ni siquiera tienen la preocupación de ocultar sus conflictos de figuración, que revelan un interés paralelo, sea secundario, primordial o único: potenciar sus carreras. Por otra parte buena parte de los chilenos, conmovidos por trágicas historias que se difunden en la maratón televisiva, entregarán algunas lucas que les sobren, sintiéndose verdaderos filántropos. Algunos, tanto o más necesitados que los destinatarios de la campaña, se privarán de calorías indispensables para su nutrición por ayudar a los lisiados. En síntesis: De todo.




¿Cómo juzgar entonces este paradigma de la unidad nacional dirigido a la caridad? Algunos hablan de “chantaje emocional” y derechamente boicotean la campaña. Parece bastante lúcido. Otros no sólo respaldan la campaña sino que arden de ira al vomitar a los detractores. Generalmente son personas honestas y sentimentales.

A mi juicio es el otro enfoque el que nos acerca a respuestas más definitivas. El de los destinatarios y el de aquellos que sufriendo una eterna postergación, podrían serlo. Porque para la Teletón el caballito de batalla, en principio, son los “niños impedidos”, del mismo modo que al recaudar fondos para los enfermos de SIDA, parece que sólo resulta procedente solicitar dinero si se pretende entregar a los niños que lo padecen. Evidente: junto con la apreciación sobre la necesidad de espantar los cocodrilos del bolsillo, automáticamente el chileno formula un juicio moral, del cual, en general, sólo resultan indemnes los niños. Por eso resulta muy difícil pedir ayuda económica para la rehabilitación de los alcohólicos, delincuentes e incluso para los indigentes adultos. Es una manera de ver la realidad, legítima como cualquier otra. Así un barbón presidente de los Estados Unidos, republicano por cierto, dijo en una oportunidad “nadie puede ayudar al hombre, haciendo lo que éste puede hacer por si mismo”. ¿Entonces sólo consideramos legítimo ayudar a quienes lo merecen? ¿No podemos dejar de pensar, antes de romper el chanchito, en como llegó una persona a transformarse en impedido, enfermo o mísero? Pues bien, a quienes entregarán dinero en esta oportunidad, les recuerdo que junto con ayudar a aquel joven que tras un accidente de tránsito nunca más podrá caminar, también apoyará al otro muchacho, hoy tetrapléjico, que iba manejando el vehículo ebrio a su lado.

Si ampliamos esas reflexiones y alguna vez concluimos que la caridad no debiera estar condicionada por apreciaciones moralistas, quizás ese día Chile pueda ser considerado un país de hombres y mujeres solidarios. Antes no.

Espero sus opiniones y su aporte solidario en mi cuenta corriente porque también lo necesito bastante.

Roberto





23 de octubre de 2006

Los Chilenos del Bicentenario


Tanto hablar sobre “como somos los chilenos” y tan poco respaldo empírico basa afirmaciones sobre nuestra autopercepción, que muchas veces rayan en lo ofensivo (suelo caer en tales excesos) ó en lugares comunes como que somos “chaqueteros”, “flojos”, “buenos para chupar”, etc. Tan cerca de una fecha que se supone simbólica como el bicentenario y nos falta tanto por conocernos. Por eso la Encuesta Nacional Bicentenario UC – Adimarc, pese a ser un esfuerzo bastante modesto ayuda. Creo que cualquiera que reclame que alguna de las instituciones en cuestión no le brinda garantías de neutralidad ideológica, aún así deberá admitir que el trabajo en cuestión ayuda. Ayuda pese a que emplea elementos de medición como la cuestionada Matriz de Clasificación Socioeconómica, utilizada mayoritariamente por empresas de publicidad y estudios de mercado; ABC1, C2, C3, que no siendo perfecta, “es lo que hay”. Ayuda pese a que no se efectuaron los cuestionarios con el polígrafo (detector de mentiras) al lado. Ayuda, en fin, porque la idea de continuar periódicamente con las mediciones y prepararse para comparar resultados en el tiempo entusiasma a cualquier amante de las estadísticas.

Otra cosa son los resultados. Casi me voy de culo al leer que el país que más admiran los chilenos es España, el segundo Estados Unidos y el tercero México, (¿No habrán confundido los encuestados “admiración” con “atracción”?) que el 82% de los encuestados, se siente orgulloso de ser chileno (nótese) “tomando lo bueno y lo malo de nuestra historia” (¿cuántos fueron lo suficientemente sinceros para aclarar que de historia no sabían mucho antes de responder? Yo lo hubiera hecho) Me quedó claro que, al menos el 74% de los encuestados son “ayúdame a decir patudos” cuando afirman que “Chile es el mejor país para vivir dentro de Latinoamérica”. Estaremos de acuerdo que ni siquiera es necesario, para dotar de prudencia una afirmación como esa, el haber estado en todos los países de Latinoamérica. ¿Pero no será por lo menos deseable conocer un poquito de las condiciones de vida de cada uno? Lo que me asombra es que quizás del 26% de quienes no están de acuerdo con tal apreciación, si conocieran bien el resto de Latinoamérica a lo mejor incrementarían el grupo de quienes consideran a Chile el edén latinoamericano.

Ahora, el resultado que, lejos, más me impresionó, y me hace temer seriamente por el equilibrio mental de los encuestados, es que ante la disyuntiva de poder irse fuera de Chile a un lugar en que el nivel de vida sea “dos veces más elevado” (que extraña la noción) que el que tiene actualmente, el 49% en definitiva no se iría y no contento con eso, el 32% grita, como cuando termina un recital soberbio, “¡no nos vamos ni cagando!”

No me parecieron nada sorprendentes los resultados de las preguntas relativas a la inmigración y el multiculturalismo, me remito a buena parte de los comentarios y respuestas a comentarios del post anterior. Ni tampoco me sorprendió saber que al 32% de los encuestados le brillan los ojitos al pensar que alguno de sus hijos sea cura, monja, pastor o algo parecido. Lo que no entendí es a quién se referían el casi 70% de los encuestados que manifiestan “creer en la Virgen”.


Que interesante sería escuchar un comentario de Miguel Serrano, Pablo Rodríguez Grez o Iván Moreira sobre estos comentarios. Lo otro que sorprende es la falta de correspondencia entre estos resultados y las ideas de las autoridades en ejercicio supuestamente electas por, al menos, buena parte de los encuestados. Si la muestra es representativa del sentir del chileno ¿por qué Lavín no es el presidente?

Manifiesto en definitiva que no me representan para nada los resultados de la encuesta, (sólo me sumo a un par de opiniones mayoritarias, entre otras, a la no muy abultada, pero mayoría al fin, de un 54% que cree que las personas con creencias religiosas muy intensas hacen más daño que bien) pero que teniéndolos a la vista solo puedo, junto con agradecer el trabajo que claramente requirió dedicación y recursos, concluir que los conservadores y nacionalistas en Chile merecen mucho respeto, ya no sólo por una cuestión de libertad de pensamiento y tolerancia de cualquier tipo de visiones de sociedad, sino que también porque son más.

¿Qué piensan ustedes? ¿Alguno se sorprendió?

Roberto

8 de octubre de 2006

Tompkins y el discurso del Pelado Henríquez

Douglas Tompkins, un grinco con mucha plata


Me parece interesante el debate que se ha planteado en el último tiempo acerca del destino de las trescientas mil hectáreas de bosques nativos que, con arreglo a las normas jurídicas chilenas vigentes, compró Douglas Tompkins, un gringo de mucha plata.

¿Qué cuestiones deberían considerarse irrelevantes? Me parece que en primer lugar su nacionalidad. Ya está bueno de dobles estándares, nos creemos los campeones de la diversidad, de la tolerancia, la no discriminación y de un montón de discursos políticamente correctos, hasta que quien está en tela de juicio es gringo, blanco, millonario y poderoso. ¿Seremos capaces alguna vez de entender los principios fundamentales que norman nuestra sociedad como lo que son:
normas de alcance general y no al servicio de pasiones coyunturales?

Tampoco parece adecuado, en este caso, entender el problema como una cuestión de soberanía, toda vez que, hasta el momento el único conflicto de intereses que se ha planteado seriamente dice relación con la construcción de una carretera concesionada, probablemente de doble vía, para la cual lo único necesario es la expropiación de una franja de cien metros de terreno que no cambiaría de ningún modo la calidad de “santuario de la naturaleza” (o la que le quiera dar su dueño) de la zona en cuestión. Sobre todo considerando que hoy en Chile el tema de las expropiaciones es un drama superado, toda vez que ya se han afianzado en teoría y práctica todos los criterios para determinar la procedencia, métodos, e indemnizaciones. Si el Estado quiere hacer suya esa franja, puede hacerlo, como también puedo hacerlo con tu casa o la mía. Supongo que Tompkins y sus asesores siempre supieron eso. El cuento es que las autoridades deben pagar. Y no al precio que quieran, sino un precio justo, el que determinen peritos imparciales considerando no sólo el valor del terreno sino las circunstancias, expectativas, lucro cesante, etc. El procedimiento, por cierto no contempla una entrevista personal de Tompkins con la Presidente de la República, como el magnate desea. Pero solicitar tal entrevista es el derecho de cualquier persona en nuestro país.

Ahora, ¿se justifica la expropiación? después de ver las dificultades de transporte de la gente de la zona me parece que es evidente. Lo primero debería ser siempre la calidad de vida de los seres humanos. Es fácil defender la indemnidad de un santuario de la naturaleza como impedimento para la construcción de una carretera cuando los que viven aislados y deben viajar eternas horas en lancha son otros. El discurso ecologista de muchos de mis vecinos se parece al de los gringos luchando por la eterna conservación del Amazonas.

Distinto sería el panorama, y más complejo por cierto, si de lo que estamos hablando es de construir centrales hidroeléctricas. Pero los principios a regir serían los mismos: sobre todo el respeto igualitario a los derechos fundamentales y la lógica de asumir que vivimos en una sociedad regulada por normas y no entregada a los caprichos o sensibilidades de moda. La decisión, en definitiva, no le corresponderá a Tompkins, ni podrá oponerse, sólo podrá cobrar cuanto se vean afectados sus derechos.

Así, recuerdo el acertado comentario de un gran amigo, el “Pelao Henríquez”, una noche de copas hace un par de días:
“ya que vivo en una sociedad que me controla, que exige que me comporte conforme normas consensuadas, y yo me someto, exijo que cuando los derechos en riesgo sean los míos, me brinde protección”.

Tal derecho lo tenemos todos, frente al poder estatal y, sobre todo considerando las distorsiones de la influencia del poder económico. Se trate de Tompkins, del Pelao Henríquez o de cualquier mortal. Si no, no tiene sentido.

Roberto.


25 de septiembre de 2006

LO LLAMABAN "EL INDIO JUAN"




“El año pasado cuarenta presos murieron en los penales de la región metropolitana. Por cuchillazos que les propinaron sus compañeros o enfermedades que en otros lugares no tienen un desenlace fatal, ello en medio del debate sobre las prisiones chilenas como lugares de rehabilitación” (Fuente: CONFRAPRECO)

¿Y quién dijo que los chilenos quieren que los presos se rehabiliten? Sin recurrir a ningún estudio científico, pido perdón por la osadía, sobre la base de la mera apreciación del “ruido ambiente” en nuestro país; me parece que el impacto que ha causado la abundante exposición de hechos delictuales en los medios de comunicación ha llevado a asumir a las personas que vivimos en una sociedad amenazada seriamente por criminales: el clamor popular exige que sean encarcelados: ¿para rehabilitarlos? ¡No pues! para sentirnos más tranquilos y para hacer “justicia”. En doctrina jurídica tales fines de las sanciones penales son conocidos como “prevención especial negativa” y “retribución”.

No creo que sean todos quienes se alegran cuando se enteran que en una cárcel fue asesinado un sujeto que, aparentemente fue capaz de dispararle a una mujer con una niña en los brazos, aparentemente digo, toda vez que la investigación de esos acontecimientos estaba en curso. No creo que sean todos, pese a que, además de los hechos que se le imputan y una condena anterior, era conocido como “El Indio Juan”
[1]. Sin embargo me parece que es un porcentaje demasiado significativo de nuestra opinión pública como para menospreciarlo.

Entonces una cuestión que me parece vital dirimir es si existe o no incompatibilidad entre un estado social y democrático de derecho, que supone preocupación por los derechos humanos de TODOS, sin considerar más valiosa la vida de la bebé más linda, rubia, ingenua, inocente y tierna que podamos imaginar, que la del mentado “Indio Juan”, y el modelo social que en realidad los chilenos parecen buscar, separando a quienes merecen la preocupación estatal de aquellos que no, para efectos de aplicar un trato diferenciado en las cuestiones más esenciales.

A mi juicio sí existe tal incompatibilidad: considerar que los presos por ser malos, feos y hediondos merecen ser privados, además de la libertad, (que, dicho sea de paso, es lo único que debería ser afectado según las leyes que configuran las “reglas del juego” en que todos, perversos y santos, nos pusimos de acuerdo al fundar nuestra sociedad) de las condiciones sanitarias y de seguridad más elementales, es asumir que una vez que se delinque la calidad de ser humano se pierde. Podrá parecer más o menos descabellado, podrá justificarse de una manera más o menos razonable, pero en el fondo es eso.

Estoy dispuesto a vivir en Chile aceptando la imposición del ciudadano medio decente que hoy insiste en renegar de lo que, para los académicos del derecho, es el gran logro del siglo XX: el respeto de los Derechos Humanos a todo evento. Estoy dispuesto siempre y cuando al menos alguno de ese lado de la trinchera reconozca y acepte las consecuencias del modelo represivo que se plantea. Reconozca que asume que el Indio Juan y los cientos de muertos en recintos penitenciarios chilenos están bien muertos y no me salga con el cinismo de que interesa la rehabilitación de los muchachos de “canadá”. Estoy dispuesto, porque a diferencia de la experiencia archiconocida de abusos en dictadura, esta vez, el respaldo a la política de tolerancia cero y de absoluto y total desinterés por las condiciones de los presos es mayoritario, y las mayorías gobiernan. Postular que la lógica de las declaraciones y catálogos de derechos fundamentales es precisamente proteger a las minorías de los abusos de las mayorías me parece un discurso acertado, pero propio de otras culturas.

Entre mar y cordillera, con nuestra tradición de gusto por el autoritarismo, de golpear la mesa en que están servidas las empanadas y el vino tinto, a quién no le guste la voz de las masas, como dice el chiste, se viste y se va.

Roberto.




[1] Recuerdo el terror que el sólo nombre de “Joe el Indio” le causaba a Tom Sawyer. Tomemos un nombre de pila cualquiera y generemos la aterradora combinación agregando “el” (“la”) indio (a): el resultado verdaderamente intimida.


9 de septiembre de 2006

ATRAPADO POR SU PASADO



"La Historia es nuestra y la hacen los pueblos" (Salvador Allende)

Se acerca uno de los días más polémicos del año, en nuestras tierras y en el extranjero. Con raíces que datan de hace varios siglos y 33 años en Chile, por una parte, y de hace cinco en el concierto internacional.

¿Qué se puede decir hoy de tantos hechos sorprendentes que ocurrieron una misma fecha? Básicamente que aún determinan buena parte de lo que ocurre en el diario vivir, nos guste o no, sea justo o no. No tanto el 11 de septiembre de 1541, puesto que aunque Michimalonco y los suyos destruyeron y quemaron Santiago, la ciudad se refundó y porfiadamente se expandió hasta ser el triste escenario de los hechos de 1973. Tristes sea cual sea la posición que se asuma, pues cuando mueren personas nadie puede resultar victorioso, sobre todo considerando que el 22 de agosto la Cámara de Diputados había declarado inconstitucional el Gobierno de Allende y la salida política, pese al famoso discurso de Altamirano, parecía tan cercana. Se podrá decir que sin el golpe habríamos llegado a una guerra civil, ¿es que alguien puede plantear seriamente que lo que se vivió fue muy distinto?
Lo que vino después es considerado uno de los periodos más negros de nuestra historia. Cada vez menos respaldan el cometido de Pinochet y no puedo negar que quienes aún lo defienden me conmueven: se necesita demasiada fidelidad, una capacidad exuberante para fabricar argumentos que justifiquen todo, un orgullo sobrenatural y sobretodo una gran estoicismo para soportar aun de pie cada novedad que sale a luz evidenciando no sólo desprecio por los Derechos Humanos sino que además un repugnante interés por enriquecerse del general.

En definitiva, aunque para la mayoría de los chilenos no tiene mucho sentido seguir anclados en diferencias generadas hace más de treinta años –sano es que así sea- siempre valdrá la pena estudiar con detención y objetividad las experiencias pasadas para mejorar nuestras proyecciones. El pasado nos puede ser útil, otra cosa es quedarse adherido a él.



El 2001 me levanté pensando que cada año el once de septiembre resultaba menos significativo, entonces mi jefe me llamó a su oficina y cuando abrí la puerta vi la imagen de una de las torres ardiendo en una televisión enorme dentro de un mueble que siempre permanecía cerrado, me costó dar crédito a mis ojos. Recuerdo sus palabras como si fuera hoy: “dicen que fue una avioneta, yo creo que fue un avión de pasajeros porque esas torres son enormes”. Lo cierto es que semanas más tarde vimos un partido de fútbol en la misma televisión y me di cuenta que sólo era de 21 pulgadas. La impresión me llevó a magnificar el contexto. Y lo que vino después me parece que de alguna manera obedece a la misma lógica. Supongo que muy pocos se alegraron de los muertos de aquel día, sin embargo creo que también son pocos los que respaldan la “guerra contra el terrorismo” que Bush inventó justificándose en el "11 S", asumiéndose, cual “Carlito” (De Palma también nació un once de septiembre) “atrapado por su pasado”.

Se supone que somos seres humanos, somos inteligentes, hasta un animal se da cuenta que si se quema con un objeto caliente basta y sobra no volver a tocarlo.

Roberto.



21 de agosto de 2006

Alcohol, Tabaco, Drogas y Rock & Roll.




Buena parte de lo que comentaré esta vez requiere una tajante aclaración previa: soy liberal, hediondo de liberal. Pero también, como mansa oveja del rebaño de los “políticamente correctos”, pregono el evangelio de la necesidad de un orden constitucional legítimo y eficaz, para depositar en él la confianza requerida para desarrollar nuestras relaciones sociales. ¿Cómo entonces enfrentar cuestiones tan delicadas como el consumo de alcohol, tabaco y drogas en sociedad? Un tema para romperse el mate estudiando, pensando y argumentando.

En primer lugar me parece evidente que existen factores comunes a las tres substancias que resultan relevantes a la hora de abordar el tema: (1) el daño a la salud humana que causa su consumo, (2) los poderes económicos (legitimados o no) que nacen en el seno de la oferta y (3) una tradición histórica de vedar o restringir su comercialización. También existen diferencias: Las drogas, entendiendo por tales las substancias estupefacientes o sicotrópicas, cuyo consumo genera dependencia física o síquica, capaces de provocar graves efectos tóxicos o daños considerables a la salud (excluyendo el alcohol y el tabaco) han sido fuertemente combatidas por la mayoría de las legislaciones sin mayor cuestionamiento social, salvo el relativo a las denominadas “drogas blandas” como la marihuana. Hoy ya nadie discute seriamente la legitimidad de prohibir de manera absoluta la venta en cualquier lugar o circunstancia de heroína, éxtasis o pasta base de cocaína a adultos o menores de edad. Sin embargo, eso no prueba ni más ni menos que la legitimidad las legislaciones antidrogas: no su moralidad ni mucho menos su eficiencia.

Por su parte, el alcohol también tiene sus rasgos distintivos: es la única de las tres substancias que paralelamente a sus efectos nefastos nos ofrece interesantes cualidades nutritivas y terapéuticas acreditadas y asumidas: ya es un lugar común, por ejemplo, celebrar las consecuencias del consumo diario de una copa de vino a la hora de almuerzo. Por otra parte, desde la óptica de la reacción social, también nos expone uno de los fracasos legislativos más memorables en cuanto a su combate: la famosa Prohibición, en los Estados Unidos que, fuera de inspirar algunos notables productos cinematográficos, no tuvo ningún efecto positivo rescatable.




La situación del tabaco es la que está de moda. En su defensa podemos apuntar que, a diferencia del alcohol y las drogas, por lo menos en nuestra sociedad, no es posible vincular un 70% de los delitos de mayor connotación social a su consumo[1]. También que, en general, éste no afecta de manera directa las relaciones sociales, como lo hace con la salud de fumadores activos y pasivos. Finalmente que, hasta hace muy poco, las únicas restricciones en serio a su consumo y comercio eran los siderales impuestos. ¿Saben ustedes que porcentaje del precio de venta de una cajetilla de cigarros está constituido por impuestos? Averígüenlo, se van a sorprender.

El panorama legislativo hoy es absolutamente asimétrico y errático. La ley 20.000, antidrogas confiere a los órganos persecutores del estado facultades exorbitantes orientadas al combate del narcotráfico. Dan miedo. Sin embargo el consumo personal y privado de drogas no se considera delito y pese a las aparatosas operaciones que permiten a los detectives, ingresar, no precisamente pidiendo permiso a las casas de La Legua, los reportajes televisivos que pretenden demostrar la bondad de la normativa, a mi juicio nadie se ha hecho en serio las preguntas correctas: ¿Se consumen menos drogas en Chile desde la entrada en vigencia de la 20.000? ¿Ha contribuido la 20.000 a que el daño social que causan los drogadictos (el individual, siendo liberal como les decía al principio, considero que cada cual debe asumirlo como mejor puede) se mitigue? No pues señores, la cuestión es otra: (vean El Mercurio 20/8 C14) lo que ahora está en la agenda pública es el financiamiento para el exámen de pelo de los funcionarios públicos. ¿Razonable?


En el caso del alcohol y los cigarros, podemos notar la diferencia entre un problema que está de moda y otro que no. Haga la prueba: mande a su hijo de 15 años a comprar, junto con el pan y el “chanchito”, una cerveza de litro y una cajetilla de cigarros. Le apuesto que le venden todo y en el evento que surja alguna objeción será a venderle cigarros. ¿Por qué si hoy la prohibición de venta a menores de 18 años es común a alcohol y al tabaco? Pues por lo que decía, la normativa prohibitiva en voga es la de los cigarros. Apenas pase la moda los porfiados hechos demostrarán que las costumbres no se cambian con leyes. Menos aún con leyes tan rascas como la que reformó la ley antitabacos. No quiero decir con ello que todo su contenido sea tan tóxico como la nicotina o el alquitrán. Pero la prohibición, por ejemplo, de venta de cigarros a una determinada distancia de los colegios es una demostración patente de que nuestros legisladores están poco interesados por los efectos reales de las normas que cocinan: ¿Alguien duda que tal disposición fomentará el comercio clandestino respecto del cual, esto es lo más grave, LOS HONORABLES TIENEN LA CERTEZA MÁS ABSOLUTA DE QUE NO TENDRÁN CONTROL? Respecto a las mórbidas imágenes obligatorias en el diseño de los envases, nada que decir: impactan y además permitirán a amantes del diseño como yo un interesante material de colección. El cuestionamiento en relación a tal específica regulación suele ser que no parece proporcionado considerando, por ejemplo, que las botellas de wiskey no se venden con una foto del hígado de Dean Martin en su etiqueta.


Si leyeron todo hasta acá les doy las gracias, creo que exageré en cuanto a la extensión para formato blog. ¡Salud! en todo caso, aún nos queda el sexo y el Rock´n Roll.


Por el momento.


Roberto.

[1] Como es sabido, en abril de 2005 se le realizó un test de orina a 532 detenidos por haber cometido algún delito de "mayor connotación social" (robo, hurto, lesiones, homicidio y violación), de ellos un 73 % había consumido drogas (especialmente cocaína y pasta base) hasta 48 horas antes de delinquir. En cuanto al alcohol los porcentajes son semejantes en materia de delitos contra la integridad física y de violencia intrafamiliar. Para que hablar de accidentes de tránsito.


16 de agosto de 2006

LA BELLEZA...DE LAS PERSONAS


Recientemente escuchaba la conversación de un par de lindas mujeres, sobre la particular manera de entender el amor de pareja de su género. La verdad no lograba concentrarme porque pensaba más en lo hermosas que ellas eran. O que me parecían. Ese es precisamente el superficial asunto que me motiva a escribir en esta oportunidad: La belleza física del ser humano.
Lo que para algunos son hombres o mujeres cercanos a la perfección estética, para otros no son más que seres humanos sin gracia alguna. ¿Quiénes son bellos? Buscar una definición no es tarea fácil, ya que el concepto en sí es amplio. Así, si somos platónicos, nos referiríamos a la idea de belleza a la que nos podríamos aproximar reuniendo caracteres comunes de las cosas, en este caso de las personas, que consideramos bellas. Pero esto último resulta imposible, ya que es evidente que hay tantas opiniones como individuos. Identificando la belleza con lo que resulta agradable a los sentidos reforzamos la relativización anterior: Para cada sujeto son agradables cosas muy diversas. Recuerdo haber discutido en su momento con algunos amigos que, nuestros criterios estéticos son personales, arbitrarios y todos igualmente válidos. Por lo mismo, si, por ejemplo, no considero lindas a las personas de raza negra, no por eso soy racista, en cuanto no las considere menos personas o mi trato hacia ellos no sea discriminatorio.
Prueba de lo anterior es que históricamente, hasta los parámetros más universalizados han cambiado. Consideremos, por ejemplo el modelo e belleza femenina que constatamos en “Las Tres Gracias” de P.P. Rubens, asquerosa obesidad diríamos hoy, un par de siglos más tarde. En el otro extremo estamos hoy bastante distantes del estilo “Tuiggi”, que llevó a muchas chicas a la anorexia en la década de los ’60. Y si consideramos extremos ¿Qué me dicen del ideal de belleza en la cultura Maya?
Los criterios generalmente recurridos de belleza física hoy son, en general conciliables con la salud, y en materia de rostros, prueba son los resultados de los concursos de belleza más recientes, cercanos a lo políticamente correcto. Algunos estudios científicos, incluso se cuestionan por qué nos resultan atractivos los “ojos dormilones” -concluyendo que se debe a la relación inconsciente con la expresión previa al orgasmo, en que el párpado cae de manera refleja- o, modestia aparte, por qué los sujetos altos resultan atractivos a las mujeres -concluyendo que es una manifestación de la constante búsqueda de protección, tendencial en el género femenino. Lo lamentable, a mi juicio, es la subyacente idea de que existe una belleza física objetiva en el ser humano. Tal concepción si no somos cuidadosos, nos puede hacer desembocar de algún modo a las tan desestimadas corrientes racistas y nazis a las que ya nos referimos en alguna oportunidad.
En fin, demasiado por abordar, muy poco para quedar conforme. No queda más que asumir lo que somos y aquello que nos gusta. A cada uno de nosotros. Y en mi caso personal entender que se trata de una cuestión superada. De otra manera jamás podré incorporarme en serio al debate, bastante más interesante por cierto, que mantenían las mujeres a las que me refería al principio.
Roberto
Para mí, los patrones de belleza han tenido que ver, en alguna medida, con dominación. Así, los ejemplos que tu otorgas tienen que ver con la supremacía de una visión de belleza de las cúpulas mayas, de la tradición de las tribus africanas (con mutilación incluida en muchos de los casos) o el mercado en la mayoría de las definiciones durante la época moderna (y post). El caso de Rubens (o como sería Botero en la actualidad), creo responden a miradas personales que no marcan ni reflejan tendencias (quizás de ahí lo artístico). En estos momentos las tecnologías ayudan sobremanera a satisfacer las demandas por belleza, ya sea por alcanzarla, como para definirla. Las cirugías estéticas son cada vez más sofisticadas e impresionantes. También mediante programas avanzados de computación estableces el grado de simetría de los rostros, lo que según la estadística, coincidiría con la belleza comúnmente entendida.


Por mi parte, no soy en este tema un rebelde. Adscribo en su mayoría a los parámetros de lo que se denomina belleza en la actualidad. En ese sentido sí me considero hijo de mi tiempo. Seguramente mi angustia a este respecto está controlada (considerando que personalmente no encajo con los criterios más recurrentes), si bien considero todo lo anteriormente expuesto, no es mi prioridad para definir tanto a mi como a cualquiera como persona atractiva. Para precisar a una persona, la belleza la considero como “lo más importante de lo menos importante”. Sin perjuicio que pueda someramente admirarla.


Freddy

PD: Acuérdate de revisar el librosparatodos…, mira que me he puesto las pilas con los blogs (a descansar un rato)




4 de agosto de 2006

Yo bloggeo, tú bloggeas, etc.




Hace tiempo que el mero hecho de mantener un blog dejó de ser una excentricidad. Actualmente cifras conservadoras nos dan a conocer la existencia de más de
45 millones de blogs en el ciberespacio. Su ámbito de acción se ha multiplicado: existen blogs académicos, políticos, comunitarios, eróticos, comerciales, artísticos, personales, etc. Muchos simplemente expresan lo que su autor pretende expresar en un momento determinado sin sentirse obligado a mantener una línea editorial y ni siquiera un estilo específico. Así, Juan Pérez hoy escribe lo que siente, mañana comentará política, pasado transcribirá un texto que le parece interesante o (muy de moda) responderá un cuestionario estándar y la próxima semana simplemente publicará una foto para que cada visitante pueda comentar lo que siente al contemplarla; sin que pueda descartarse que el día que pretenda vender su automóvil, emplee el blog para promocionar el fenomenal precio de venta con una foto del radiante carro recién encerado.

Muy interesante me parece la posición de quienes entienden que estas bitácoras son una expresión de periodismo ciudadano
[1] En una encuesta realizada por el Pew Research Center, en los Estados Unidos, el 37% de los encuestados que crean y mantienen un blog pretenden escribir sobre su vida y experiencias, mientras el 35% cree que su bitácora es una forma de periodismo. No cabe duda que puede existir una tremenda distancia entre lo que lo que se supone que se está elaborando y la realidad de estas creaciones digitales, sin embargo la idea de asociar el interés por dar a conocer vivencias y opiniones a un cierto fortalecimiento de la indolente sociedad civil no merece ser despreciada precipitadamente.

Hoy Juan Pérez no necesita ningún apoyo económico relevante para dar a conocer su columna, sus ideas y propuestas al mundo entero. Al constatar que en la práctica muchos son los que lo están haciendo no cabe sino concluir que lo que estamos presenciando representa, al menos, un paso en dirección opuesta a la apatía y el conformismo, sea que se opte por una u otra de las dos grandes líneas de desarrollo que se han manifestado en el ciberespacio: la personal y aquella eufemísticamente denominada por algunos como “profesional”.

Por otra parte, no cabe duda que las motivaciones más vanas también tienen cabida en el manejo de los blogs. Así, en nuestro país, no es difícil percatarse de frívolas intenciones en las visitas de los clásicos “jotes” (y “jotas” o como quiera que se les llame a ellas) a aquellos blogs en que las fotos y textos son sugerentes. En su momento aprovecharon las ventajas de los chats y mecanismos de mensajería instantánea, ¿alguien podría haber apostado que no harían lo propio con los blogs? Con esto no quiero decir que considere inadecuadas tales prácticas, constituyen una de las muchas caras de la revolución que presenciamos.

En definitiva, puedo concluir de un modo optimista que no vislumbro aspectos marcadamente negativos de nuestros nuevos juguetes. Pese a que, para algunos pueden importar cierto abandono de las relaciones personales cara a cara.
No cabe duda que siempre el grado de responsabilidad de los individuos y sus propuestas escritas definirá que tan útil resulte ser la lógica de los blogs en definitiva. Tarea de todos.
¿Se animan a comentar qué les parece el mundo de los blogs en general, tal como actualmente se presenta, y qué es lo que buscan ustedes al escribir en su blog?
Roberto

El blog es una herramienta que viene como anillo al dedo en una sociedad con medios de comunicación como los que describiste en un posteo anterior. A este respecto en una sociedad absolutamente de masas y no de público (he allí, a mi entender, el meollo del asunto que trataste anteriormente) en que la proporción de quienes opinan y quienes reciben la opinión es tan dispar como en la nuestra, y en donde los medios claramente no son reflejo de la sociedad de los que los consumen (O.k. no es una condición obligatoria). Invito a hacer la prueba de preguntar cuantas personas se reflejan en medios como la televisión, la web o los diarios, siempre y cuando no sea en la crónica roja.

Por todo lo anterior, a mi entender el blog permite, no importando su contenido (que puede transitar por lo temas que tu mencionaste) reflejar en parte, una gran cantidad de personas que frente a otros medios es masa. Involucrada en el blog se transforma en público. ¿Cuál puede ser la crítica?, lo elitista que puede significar el acceso a un computador y al servicio de internet. Creo, eso si, que es una crítica pasajera en la medida que este acceso en un tiempo más va a ser tan masivo como la televisión y de ahí la importancia de los logros obtenidos hasta ahora.

Otra ventaja del blog radica en que en un mundo y sociedades internamente tan diversas en sus visiones, objetivos, metas e intereses, ente medios “masivos” esta multiplicidad es imposible ser tratada, en cambio el infinito número de posibilidades del blog cubre perfectamente la demanda de expresión.
Sin perjuicio de todo lo anteriormente expuesto, creo que hay que hacer hincapié en los blogs con temas de crítica y actualidad. Yo creo que sí se puede hacer periodismo ciudadano, de hecho hay que hacerlo. Es una necesidad propia del encapsulamiento de la opinión en una sociedad de masas, con tan bajos índices en logros educativos. Hay que fomentar el debate y el cuestionamiento de la realidad que nos rodea. Es una necesidad que cada vez se nos va a hacer más urgente y los medios para realizarla van a crecer en número.

Ojo se viene la televisión digital en que con pocos recursos podremos tener una especie de canal web de televisión ¡imagínate las posibilidades más allá de la lógica de Wayne wordl’s! Por otro lado el periodismo ciudadano ya tiene su espacio y “Oh my news!” un diario de Corea del sur, íntimamente relacionado con el mundo de los blogs, ha impulsado a nivel mundial esta práctica. Ojo te pagan…poco… pero pagan. Hagan el ejercicio, como puso Roberto en los comments, se SENTIRÁN MEJOR.


Freddy



25 de julio de 2006

Decisión Final


La eutanasia ha sido, y sigue siendo, una de las cuestiones más controvertidas vinculada al análisis del derecho a la vida y a la Teoría de los Derechos Humanos en general. Sus orígenes se remontan a las más primitivas etapas del desarrollo cultural del ser humano. Desde entonces se han formulado un sinnúmero de argumentos a favor y en contra de su aplicación, en diversos ámbitos, con los más diversos fundamentos. La misma noción de eutanasia resulta controvertida, toda vez que tal sustantivo nos permite identificar una serie de conductas que difieren tremendamente en su materia y objetivos. (eutanasia activa, eutanasia pasiva, suicidio asistido, etc.)

Por otra parte las legislaciones del mundo parecen no seguir una tendencia definida. En Holanda y Bélgica entraron en vigencia hace un par de años leyes que legitimaron la eutanasia, en el resto del mundo la proscripción se nos presenta como la regla general.

Antecedentes interesantes encontramos en la jurisprudencia del Tribunal Supremo Británico que resolvió el año 2002, autorizar la desconexión de un ventilador artificial de una mujer, en circunstancias que tal mecanismo le permitía permanecer con vida, una vida según ella no deseable, toda vez que todo su cuerpo se encontraba paralizado sin posibilidad razonable de recuperación. Tiempo más tarde ella murió. La discusión se torna aún más compleja si consideramos que poco tiempo antes otra mujer también inglesa, en similares condiciones, -su muerte era inminente y padecía intenso sufrimiento físico y psíquico, pero no requería ventilación mecánica para conservar la vida- solicitó que no se procesara a su marido si éste la ayudaba a morir: tal solicitud fue rechazada.

Se ha comenzado a generar debate en Chile a propósito del tema. Me interesaría conocer la opinión de nuestros visitantes. Y la de mi compadre, por cierto, que al parecer fue abducido. O decidió no prolongar su sufrimiento y dejarme como el nombre de nuestro blog.

Roberto


12 de julio de 2006

MEDIOS SIN FINES



Los medios masivos de comunicación en Chile definitivamente no son lo que eran hace veinte años en nuestro país. En general la opinión de sus destinatarios es bastante crítica respecto de los contenidos de los mismos, reclamando más cultura y profundidad temática. Sin embargo, a la hora de un análisis en serio más parece que las masas en Chile se interesan muy poco por las complicaciones de su entorno, a menos que lo afecten en forma directa, y que las opiniones manifestadas en encuestas y sondeos de opinión tienen por finalidad más bien encubrir preferencias que darlas a conocer. De otro modo todas aquellas frivolidades de las cuales habitualmente renegamos no serían un buen negocio.

Que un alto porcentaje de los componentes de nuestra “opinión pública” no se preocupa por las problemáticas de fondo que atañen al país, la región o el globo, y se enfoque en conflictos nacidos en programas televisivos de farándula o crónica roja, es un lugar común al analizar el funcionamiento de los medios. La novedosa mecánica descubierta por sus propietarios para aprovechar tales señales del mercado es sencilla, barata y aparentemente infalible: recoger lo que en otros medios ha llamado la atención y reciclarlo. Así, hoy no es necesario ver los programas estelares de televisión para estar absolutamente al día sobre la vida de los personajes más populares expuesta y sobre expuesta en los mismos. Basta con leer el diario del día siguiente, que por lo demás, no es necesario comprarlo, o leerlo en internet, sino que basta con poner algo de atención a lo que destacan de cada pasquín los animadores de los matinales de radio o televisión, comentarios que, a su vez, servirán de punto de partida para reanudar el ciclo, generando un poderoso feedback.


Una de las causas de esta transformación la podemos encontrar en el cambio de la idea misma de información. Hasta fines de los ’80, informar “era responder a preguntas básicas: ¿quién hizo qué? ¿Con qué medios? ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Cuáles son las consecuencias?. Bajo la influencia de la televisión, que ahora ocupa un lugar dominante en la jerarquía de medios, esto ha cambiado radicalmente (...) Informar es a partir de ahora ‘mostar el transcurso de la historia’ o, en otros términos, servir de vínculo para que el individuo asista (si es posible en directo) al acontecimiento”
[1] Tal transformación explica, entre otras peculiaridades de los medios contemporáneos, la popularidad de los reality shows, y el éxito de la mecánica a que nos referíamos anteriormente: al prestar atención a una determinada polémica entre figuras de la farándula lo central no es el contenido del conflicto sino el hecho que la persona lo “sigue” y que cada vez que un medio “informa” sobre el mismo lo que nos entrega no es una sencilla descripción o análisis sino un eslabón más de la controversia.

Evidentemente existen aun programas, diarios, revistas, etc. que se mantienen al margen de la manera de operar que señalamos y generalmente distanciados de su éxito. Otra de las características de los medios de comunicación del presente milenio es su segmentación, en términos tales que sus destinatarios son sujetos específicos con intereses y preferencias particulares. Sin embargo la fuerza que ha adquirido esta nueva manera de entender la tarea de los medios ha tenido como consecuencia fundamental la incapacidad de los mismos para generar cambio social.

Creo que los incentivos para incorporar en los contenidos de los medios de comunicación elementos que apunten en la dirección citada son muchos, comenzando por los propios requerimientos del mercado. No olvidemos que pese a la escasa atención que se presta a los sondeos de opinión en que los propios consumidores reclaman más cultura y análisis científico o meticuloso de temas de relevancia social, toda vez que, por ejemplo en el caso de la televisión, no hay encuesta más práctica que el people meter, se puede concluir que, al menos, una tendencia clara es que muchas personas gustan aparentar que desean obtener más contenidos culturales de los medios de comunicación. Es una señal importante que ya ha sido explorada afortunadamente por ciertos medios, The Clinic es un ejemplo, básicamente a través de la práctica de intercalar espacios culturales o de reflexión crítica y artículos livianos y/o de entretenimiento, o de presentar de manera lúdica planteamientos de análisis social.

En definitiva, como buena parte de los problemas de nuestra sociedad, ni siquiera el diagnóstico es claro, toda vez que lo que para algunos es un panorama alarmante, propio de una sociedad en decadencia, para otros no es más que uno de los rasgos distintivos de un país moderno en que las alternativas de bienestar, y una de sus expresiones el acceso ilimitado al entretenimiento, se distribuyen democráticamente en la población sin necesidad de mayores requerimientos que un televisor, una radio o un par de monedas para comprar un diario, bastando incluso estirar despectivamente el brazo a la salida del metro para recibirlo gratis.

Roberto


[1] Ramonet Ignacio, “Informarse Fatiga” en “Selección de artículos de Le Monde Diplomatique, ”La Prensa ¿Refleja la Realidad?”, Editorial Aún Creemos en Los Sueños, Santiago 2003, Págs. 9 y 10.

24 de junio de 2006

MEMORIAS DE UN PELOTA




¿Recién terminó la primera vuelta?
me preguntó con los ojos desorbitados una colega el viernes. Sí, aun queda bastante, respondí yo, deseando que el mundial no termine nunca. Es que durante estos días muchos vivimos algo especial, espiritual, casi religioso. De hecho circulo por la vida con mi televisión portátil para no perderme los detalles de cada match.

Me conmueve pensar en lo que viven durante este período aquellos que odian el fútbol. Así el chascón Villegas, escribiendo para el Gráfico comentó recientemente “No veré este mundial, no me calienta, no siento razón ninguna para hacerlo”. No sólo intelectuales como Humberto Eco, o artistas alternativos como Alex de la Iglesia desprecian el fútbol, muchas veces con muy buenos argumentos: por ejemplo la instrumentalización de la que lo han hecho objeto nefastos personajes como Mussolini o Franco. Que decir del mundial del 78 y Videla; también lo aborrecen algunas mujeres lamentablemente muy lindas y uno que otro amigo con quién no logramos entrar en sintonía a la hora de calificar el mejor gol o el equipo más dotado. Pero a los fanáticos, nada de eso nos importa. Es fundamentalismo.

El mundial del 2006, comenzó con Brasil como principal favorito, expectativas de una buena participación de Alemania y su fútbol sobrio, que pese a encontrarse en el lugar 19° del ninguneado ranking de la FIFA, (en el que por ejemplo Estados Unidos figura 4° y México 6°) es serio candidato a la corona, por su condición de local y su tendencia a hacer de los resultados una justificación a prueba de toda crítica, seis equipos que nunca antes habían participado en la fase final de un mundial y 1.732 millones de dólares invertidos en estadios para el desarrollo del campeonato (para que presten atención quienes sueñan con organizar una copa del mundo en Chile)

Después de la primera etapa comienza el mundial en serio, (en 1938, por ejemplo, la primera fase fueron los octavos de final) sin convidados de piedra y, por lo visto, sin sorpresas, salvo Australia para algunos (aunque después de haber dejado fuera del mundial a un equipo dos veces campeón del mundo como Uruguay, en realidad dudo que pueda hablarse de una sorpresa) y con todos los grandes aún en camino salvo la República Checa (y Estados Unidos si le damos crédito al ranking FIFA), que mostró buen fútbol, pero no lo suficiente. Argentina nos advirtió que no espera hacer el ridículo como el mundial pasado y Brasil quedó en deuda.

Terminada la primera ronda se habla de España y Argentina como los nuevos favoritos. España ha adolecido de un comportamiento bastante errático en los certámenes anteriores: ¿Será nuevamente el cuento del lobo?. Argentina se enfrenta a la tradición de los mundiales jugados en el viejo continente: salvo el ´58, los sudacas no han ganado en esas tierras.

En cuanto a figuras individuales o goleadores, todo está por verse, no ha descollado ningún jugador aun. Queda mundial para rato.

¿Cuál es tu candidato?

Roberto.


A tu colega que preguntó si había terminado recién la primera etapa, debiste haberle respondido que recién comenzó el mundial. Basta de especulaciones, ahora fútbol de verdad.
Sigo pensando que Brasil es favorito para muchos, pero el estilo y el fanatismo argentino es el que más me atrae, son mis candidatos. Sinceramente el partido con México me conmovió, (esto lo escribo mientras veo el partido de Ecuador e Inglaterra, hincho por los primeros, por lo mismo no voy a escribir mucho y menos bien), confío en sus jugadores, creo en los tremendos talentos que tiene ese grupo, ¡fíjate en el gol que hizo el Maxi!.
Coincido contigo en que el mundial es la gran fiesta del deporte (puaj las Olimpiadas, excepto por el fútbol y el tenis), es la emoción máxima, no quiero recordar tantos momentos grabados vívidamente en mi mente de mundiales pasados, especialmente del 82 en adelante, insisto, estoy viendo un partido. Solo quiero señalar que hay solo una cosa que no me gusta, aunque es un tanto accesoria a este magno evento, y es lo deslavada y triste que se ve nuestra competencia nacional una vez terminado el Mundial, mejor que sea cada cuatro años amigo mio, sino no irías nunca más al estadio... ¡mierda, travesaño de Ecuador!, maldito Tenorio, bueno me voy a concentrar...



Freddy

13 de junio de 2006

"NUESTRA LUCHA"




Creo, sin duda, en la libertad de pensamiento. Debemos fomentar su defensa y respeto, pero creo que el tema de los nazis en Chile me supera. Pone a prueba mi tolerancia.
En principio, no tengo mayor respeto por la estupidez evidente, y me parece que el creer que la ideología nacida por y para algunos miembros del pueblo germano (con toda la distorsión implícita en ella) puede ser transplantada a nuestro país, desde nuestra realidad social, económica y racial, es irrisoria. Creo que lo único que hacen comparable "Mi lucha" de Hitler con "Raza chilena" de Nicolás Palacios es lo burda e infundadas de sus teorías.
Si bien, uno no deja de sorprenderse con nuestra especie, es notorio lo curioso (por decir lo menos) que representa el olvido de los más de 57 millones de muertos producto del auge de la ideología nazi durante la primera mitad del siglo XX, entre judíos, gitanos, eslavos, homosexuales (en total unos 15 a 20 millones, asesinados sin mediar lucha alguna) y el resto de muertos que regaron, principalmente, el suelo europeo durante los combates de la Segunda Guerra Mundial. Que pena es constatar una nueva prueba de nuestra incapacidad de aprender de nuestros errores, incluso los más impresentables.
Me parece además que mínimo hay que tener ojo social y judicial ante una forma de pensamiento que se funda en el odio y la violencia (Como dijo una destacada personalidad francesa uno tiene que ser "Patriota" por que ama a la patria y no "Nacionalista" quien odia a las demás patrias), en el racismo, en la verticalidad social fundada en el concepto de "superioridad". El tema es que esa vigilancia no debe traspasar el principio de "libertad", es más me da lo mismo si alguien es "satánico" o "vampiro" o "punk", mientras no signifique el daño material para los demás miembros de la sociedad. Es en ese aspecto que creo nuestra actitud con el nacismo en Chile debe ser enérgica, han traspasado la raya de la "Praxis", ya materialmente y organizadamente están actuando en desmedro de la vida y la integridad de los que no piensan como ellos ni cumplen con sus cánones raciales o nacionales, arbitrariamente impuestos a los que creemos en la democracia, la libertad, la igualdad y la fraternidad.
A la larga creo que "nuestra lucha" debe apuntar a ser intolerantes con la intolerancia cuando causa daño material y personal a miembros de nuestra sociedad que por su condición particular no cae dentro de los cánones de "normalidad" impuestos con violencia por un puñado de anacrónicos intolerantes, ignorantes y delincuentes (asociados eso sí). Aislémoslos, denunciemoslos, obliguemos a nuestra justicia y a nuestras instituciones a actuar. Esto no puede crecer. ¿Qué viene después los Maras?. Basta de inercia, debemos actuar.

Freddy


En el fondo estoy bastante de acuerdo contigo, pero creo que ciertos términos no son compatibles con mi estructura de pensamiento. Creo en la estricta separación entre el plano de las ideas y de los hechos y recuerdo que, en su oportunidad, al derogar el artículo 8ª original de la Constitución del 80, (1989) nadie afirmó que propagar doctrinas que atenten contra la familia o propugnen la violencia o una concepción del Estado, o del orden jurídico de carácter totalitario, fuese una conducta socialmente valiosa, solamente se sostuvo, y en eso hubo un amplio consenso, que sancionar cualquier postura ideológica que no trascendiera al mero ámbito de las ideas (ojo que siempre se tuvo a la vista a la extrema izquierda) era incompatible con la plena vigencia de un estado social y democrático de derecho.

¿Qué pasa entonces si ya no hablamos de lucha de clases ni de atentar contra la familia sino de razas superiores y de atentar contra quienes tienen otro color de piel? ¿Estamos dispuestos entonces a reimplantar una suerte de "negativo del artículo 8º"? Aunque aparentemente son sólo preguntas retóricas, las respuestas parecen ser afirmativas. Así como nadie dudó en calificar de acertadas las condenas de Nüremberg, pese a que se gestaron en flagrante contravención a los principios jurídicos más básicos de nuestros tiempos. En el fondo se trataba de hacer "justicia".

Pues bien, creo que entre plantear derechamente la intolerancia contra la intolerancia y limitarse a sostener la aplicación de penas más severas a aquellos delitos motivados por la ideología nazi o neonazi, o el castigo a la actuación organizada de grupos centrados en atentar contra los derechos de las personas por su origen nacional o racial, (una asociación ilícita como cualquier otra) existe una diferencia importante: la existente entre intolerancia y criminalidad. Creo que dejar de considerar tal distinción hoy en día no sería ilegítimo ni menos aún impopular. Pero hace bien recordar a la poblada que lincha al violador, a los pseudo magistrados de cualquier Nüremberg y a todo aquel que toma justicia por propia mano, que si en algún momento decidimos tener normas y respetar la libertad de conciencia, fue en serio.

Entonces... A seguir siendo intolerantes con la intolerancia, movilizándonos contra la irracionalidad, pero siempre recordando que cuando aislamos a un sujeto por el sólo hecho de ser nazi y pensar como nazi, lo hacemos, pese a que al fundar nuestra comunidad le dijimos que tenía ese derecho. Si da el paso siguiente y mata a un punk en el Bío Bío, entonces deberemos tener en cuenta que no tener piedad al aplicar la ley, entonces será nuestra prerrogativa inalienable.

Roberto



25 de mayo de 2006

La marcha de los pingüinos



Algunos periodistas comienzan el análisis de los recientes conflictos estudiantiles valorando la motivación de los jóvenes para dejar a un lado la apatía y luchar por lo que consideran justo para, acto seguido, descargar sus elegantes pero poderosos epítetos en contra de los vándalos, encapuchados, viejas de la mesa y otros elementos, infiltrados o no, además de un sector del propio estudiantado de elite, que incurre en prácticas violentistas y antisociales, rescatando en cierto modo legitimidad a la organización y pretensiones de los estudiantes.

Todo este panorama me genera dudas. Recuerdo una vez, hace más de 15 años que me encontré al “Kanito”, un compañero de curso, trabajando en una tienda de electrodomésticos, meses después de haber salido de cuarto medio y me dijo: “Rabino, puta que es difícil la vida después de salir del colegio”. Una observación honesta y verdadera si consideramos que en su entorno se entendía que una vez que se egresaba de la enseñanza media es el propio joven quien debe hacerse cargo de su vida, financiar sus estudios, conseguir un lugar en el cual vivir. Si así fuera la realidad de la mayoría de los hogares chilenos, creo que no es para nada ilegítimo que dejen la cagada que están dejando en pos de transportarse gratis a sus colegios, no pagar la PSU, no pagar la escolaridad etc., en atención a que todos esos factores determinan lo que va a pasar muy pronto en su vida.

Pero asumiendo que mientras los niños estudian en la media, por regla general son los padres quienes en definitiva aportan la guita, creo que no soy el único que me pregunto por que son ellos los que protestan y no sus padres. Pregunta que creo que encontraría una buena respuesta al poder presenciar el escenario diario en que cada uno de esos estudiantes sale de su casa a los colegios tomados o parados: Si pudiéramos constatar una imágen emotiva de respaldo en que los padres pontifican argumentando: “hijo mío lucha por lo que crees correcto, tienes nuestro apoyo” ¿No nos sentiríamos un poco comprometidos con su causa?

Pero resulta que al transitar frente a los colegios “afectados”, -en mi caso he caminado frente al Liceo 1 (sin bromas por favor amigos) y frente al Liceo de Aplicación- contemplar los rostros de los alumnos que evidencian un placer innegable por el hecho de no estar ”lateándose” en clases desequilibra cualquiera de mis razonamientos.

Se trata de un tema que me supera, sólo tengo dudas

¿Me ayudas con una apreciación más asertiva?



Roberto




Creo que, sin duda, el éxito obtenido por el documental "Actores secundarios" en algo tiene que haber acicateado a los chicos que por primera vez durante años han tomado las cosas en serio.

Mi pasada decepción arraigada en el hecho de la pelea que los secundarios realizaban por objetos materiales y acotados como el pase o la PSU ha pasado a ser una espectante sensación de orgullo al ver que los(as) chicos(as) estan peleando definitiva y sostenidamente por problemas de fondo que tenderían a mejorar estructuralmente la educación pública. Me parece excelente cuestionar la LOCE y definir el valor más importante respecto del tema "calidad" o "libertad" (en términos económicos), cuestionar la eficiencia de la municipalización de la educación como gestora y administradora de la educación pública, revisar en términos reales la eficiencia de la JEC como motor central del mejoramiento de la calidad de la educación. Por fin, temas centrales.

Creo que transformarse en los únicos actores sociales e históricos que en este momento son capaces de poner en problemas el orden establecido (defendido con tanto orgullo y arrogancia por los poderes estatales) en nuestro país, ser los únicos actores del proceso educativo decididos a enfrentar los vicios que a todas luces todos los demás observábamos y palpábamos (profesores, apoderados, etc.) , son razones de sobra para que los veas felices capeando clases formales, porque están realizando la mejor clase de "educación cívica y social" que ninguno de los demás abúlicos miembros de chilito somo capaces de dictar... más allá del resultado cortoplacista de este conflicto.



Freddy

6 de mayo de 2006

¿Qué hacemos con la plata que le sobra a Chile?


Franco Parisi, economista de la casa de Bello, comentando el reciente anuncio de nuestro pintoso ministro de hacienda
(invertir el excedente de ingresos proveniente del mayor precio del cobre, en el extrajero) propuso que parte de ese dinero se utilice eficientemente, en los proyectos sociales que requieran más urgencia. En radio Universo, Parisi señaló que "la eficiencia fiscal no es de las mejores, y hay que rankear claramente cuáles son los proyectos más rentables y que tendrían un mayor impacto social” (SIC).
Me parece fenomenal que el debate se centre en estos momentos en determinar que hace el Estado de Chile con sus excedentes. Pero me parece también imprescindible destacar el interesante contraste que podemos notar entre un País rico y sus habitantes, mayoritariamente pobres.
¿Cómo llegamos a esto? Siendo groseramente simplistas podríamos decir que se trata de efectos no deseados de la mejor organización política que el ser humano ha logrado implementar: la democracia, que permite, en primer lugar entregar poder a autoridades que nos representan y conducen un ente abstracto distinto de cada uno de nosotros, el Estado, con el que simbólicamente nos identificamos y al que metafóricamente solemos atribuir cualidades más bien propias de los seres humanos, (como ser rico, pobre, justo, libre, etc.) La toma de decisiones en una democracia representativa supone que los más capaces, como el pintoso ministro de hacienda, muevan las piezas en el tablero teniendo en cuenta lo que todos y cada uno queremos. ¿Cómo cresta llegamos entonces, suponiendo que no es lo que queremos, a ser un Chile rico de Chilenos pobres? Me parece que varios podrán un vislumbrar la respuesta: en algún momento lo que Juan Pérez quiere dejó de importar, siendo más importante la sustentabilidad del modelo, su proyección, su seguridad. De lo contrario, no sólo se hablaría de invertir parte del excedente en proyectos sociales, sino de repartir directamente la plata, proporcionamente a las necesidades si se quiere, de modo que los más pobres toquen más, sin importar que “se lo tomen”. Resulta ser que tal extremo, parece no resistir ningún análisis. Dicho en castellano, nuestro cuasi perfecto sistema de gobierno hoy, en primer lugar nos impide ser extremadamente frívolos y simplemente emplear el dinero de todos en gasto, pero no sólo eso, hemos llegado a asumir como incuestionable dogma el extremo opuesto: Tratar la plata como si lo único moralmente tolerable fuera hacerla producir más plata, para enriquecer a Chile, de preferencia invirtiendo en mercados foráneos y, porque no, emplear por ahí un 10% en proyectos sociales, pero ¡cuidado! sólo los top ten en el ranking de rentabilidad. ¿Perdón? ¿Parisi dijiste rentabilidad o impacto social? creo que me anduve perdiendo en algún giro...
En fin, no intento asumir una mirada crítica, con el egoísmo que me caracteriza me conformo con recibir mi sueldo mes a mes, eso me deja tranquilo. Pero a veces creo que preferiría ver a toda la gente de Pudahuel y La Bandera haciendo tremendos asados con, a lo menos, un 5% de la plata que sobra, total, supongo que eso todos lo tenemos claro, la gran mayoría de ellos y no sólo los más viejos, ya no van a estar vivos aquel día, si es que llega, en que tanto nuestro país como sus personas sean platudos.



Roberto




Planteas problemas que por lo menos yo, los veo desde tres frentes uno respecto de la naturaleza de la institución estado y las otras dos desde la temporalidad, una de larga duración y la otra de corta.

Desde hace un tiempo el estado ha dejado de ser el ente que debía preocuparse del bien común (por último en el papel) cuya transformación más patente se demuestra con el derrumbe de los estados de bienestar europeos (a pesar de la lucha por mantener muchos de los colchones sociales) dando paso al estado como un administrador del modelo neoliberal, siendo el chileno paradigmático en el cumplimiento de esta misión. De hecho, percibo nuestra estructura estatal más parecida a una empresa que el viejo concepto que teníamos cuando pequeños. De esta manera me parece coherente la búsqueda de nuestro metrosexual ministro de hacienda de mantener las arcas fiscales ordenadas y macroeconómicamente estables en detrimento del bien común de los que deberían recibir los beneficios directamente: La Nación, la gente. Es un problema de la naturaleza actual de nuestro estado.

Desde el punto de vista de la larga duración, nunca en Chile ha importado lo que opina o quiere Juan Pérez, en ciertas instancias hubo actuaciones dignas de un Oscar que hacían pensar que el pueblo era escuchado, ¡no me van a decir que Alessandri sinceramente tomaba en cuenta a su "querida chusma", o Pinochet realmente "era la voz de los que no tenian voz" como pregonó alguna vez!. La experiencia y mi natural incredulidad me hacen ver con desconfianza el "gobierno ciudadano de Bachelet".

Desde el punto de vista de los últimos 2 años, creo que mi desición de anular, asunto latamente discutido contigo respecto de la urgencia del mal menor, en cierta forma me eximen de responsabilidad respecto de los fiascos que el pueblo ha vivido en este último tiempo, a la sazón: Transantiago, bajos resultados en educación, mantención del IVA a 19% ¡cuando se dijo que iba a bajar el próximo año!, aumento de pensiones en las que jubilados con mil pesos más del monto establecido por ley quedan sin ninguna mejora...Por favor un respiro... Ufff.

Creo que Velasco es un patudo, creo que se burla de las personas, la principal inversión de los exedentes de riqueza de nuestro país debe ser necesariamente en las personas, bsta de eufemismos y aplazamientos, mejoras YA. Siento que la violencia social que estamos viendo por estos días responde a esa orientación estatal por no ver los problemas y carencias reales, solo ve la masa útil que más tarde, "democráticamente", los volverá a pone en sus lugares de privilegios y de reproducción de esta realidad. ¿Si hubiera ganado Piñera? lo mismo nomás. Por suerte son solo 4 años, la gente necesariamente debe darse cuenta de esta patética inercia de las voluntades de nuestros administradores estatales y debe pegarles una patada en el trasero.

A propósito hoy va el documental de Cavada de como sobrevivir con el sueldo mínimo, nuestros gobernantes deberían hacer el ejercicio...


Freddy