
A REPLANTEAR NUESTRA SOCIEDAD, A CONSTRUIR OPINIÓN, A PUTEAR, A ALZAR LA VOZ. DAMAS Y CABALLEROS SEAN BIENVENIDOS TODOS (TU SOLO)
17 de enero de 2012
Sobre Inés Pérez Concha y las Nanas de Chicureo.

20 de agosto de 2011
Así es la cosa... y si no te gusta, te bajas de inmediato!
20 de diciembre de 2010
¿Y el monitoreo electrónico cuándo?

Roberto
8 de diciembre de 2010
Incendio en la Base de Nuestra Sociedad

1 de marzo de 2010
Terremoto
“Chile es un país, en que, periódicamente tras un par de años, todo se viene abajo como consecuencia de un terremoto, por eso no tiene patrimonio cultural”. Recuerdo que un locutor leía este comentario de un medio extranjero y mientras lo leía su tono de voz cambiaba denotando una profunda tristeza y molestia.
Deberíamos estar acostumbrados, y en parte lo estamos, la prueba es que, en general, las reacciones de los chilenos son muy distintas a las de los extranjeros provenientes de países sin tradición sísmica, nuestras construcciones en general, reaccionan bien. Pero lo que es incuestionable, y en eso me quiero centrar, es que es palmaria la manera como hechos límite, como un terremoto, sacan a la luz lo mejor y lo peor de nosotros, reforzando una idea que vengo defendiendo hace mucho tiempo: No existen buenos y malos, sólo seres humanos.
He visto por medios digitales, TV, radio, etc. Varias situaciones extremas que merecen un cometario:
Los saqueos: Evidentemente, de los que se pelaban plasmas y otros artículos habitualmente denominados suntuarios de los supermercados, como hordas de bárbaros saqueadores, no todos tenían antecedentes penales por hurto, muchos de ellos jamás soñaron que se llevarían cosas sin pagar, y varios en una decisión final flash, junto a los tarros de leche y cobertores, se llevaron un par de zapatillas o aros. ¿Son entonces santos los que sólo se llevaron artículos de primera necesitad? En definitiva no las pagaron, la ley condena su conducta y jamás se planteó seriamente la posibilidad de desabastecimiento. Ni buenos ni malos, todos humanos.
La disposición a la destrucción: Arrancar o no arrancar, buen dilema. Más bien la manera arrancar, algunas personas cercanas (de hecho muy cercanas) estaban durante el terremoto en fiestas, casinos y lugares con aglomeraciones varias. Muchos de ellos arrancaron sin esperar nada ni por nadie. A todo cachete. Pese a las instrucciones del personal de seguridad o los que asumían tal rol. Si todos hubieran actuado así, seguramente el número de víctimas hubiera sido bastante mayor, ¿Son esos corredores de velocidad intrínsecamente irresponsables? En otro caso que me tocó bastante de cerca por que lo tuve en audiencia el domingo un sujeto defendía sus ruinas en el centro antiguo de la comuna de Santiago, no sólo de eventuales saqueadores, o los que tuvieran cara de “patos malos”, con una escopeta, supongo que varios hemos visto situaciones similares, pero en este caso había un matiz adicional: Amenazaba con disparar también a los medios de comunicación que pretendían filmarlo. ¿Por qué? Pudor supongo ¿Cómo calificamos éticamente tal conducta? ¿Qué si se le arranca un balazo? Ojo, ya habían pasado más de veinticuatro horas después del terremoto y el tipo estaba síquicamente sano.
Los prófugos: Los que menos le importan a la sociedad, presos que aprovecharon que se vino abajo una pared para arrancar: Díganme sinceramente ¿Ustedes no hubieran hecho lo mismo? Ahora, ¿por qué los gendarmes no dispararon a las piernas? ¿Falta de rapidez de decisión? ¿Error humano? ¿Maldad esencial? Habría que preguntarles a ellos, pero recordemos que en general son funcionarios públicos que ganan en torno al límite de supervivencia y que no se iban a ganar una medalla por cada muerto.
Nosotros y los otros: Una de las cuestiones más complejas a mi juicio de evaluar es nuestra actitud frente a situaciones límites en situaciones que hay que optar: Sobre todo tratándose de familiares, ¿Dejaría usted de ayudar a una persona que se desangra, que no conoce, por obtener noticias de un hermano, primo o amigo que quizás esté en un edificio que se está derrumbando en frente de sus narices? ¿O quizás ya arrancó? Difícil, lo que tengo claro es que ninguna de las opciones que se adopte en definitiva debería ser cuestionada.
Lo material y lo espiritual: ¿Por qué en definitiva parece que perder todo, una parte o algunos bienes es absolutamente secundario de cara a resultar vivo e indemne físicamente? ¿Es que dejamos de ser materialistas, como todos lo somos brutalmente en circunstancias habituales, en estos casos?. Por otra parte personas que tienen una tradición de conductas egoístas, que no sueltan un cinco ni para
Creo que pensar que se trata de comportamientos alterados, inimputables e irracionales, es un error, cada vez estoy más convencido que es en estas circunstancias en que nos damos cuenta de lo que somos: Todos humanos, todos frágiles. Evidentemente unos más que otros, pero nadie es dios y todos, por saqueador, despreocupado y egoísta que sea, son capaces de evidenciar algo de afecto.
Roberto
7 de agosto de 2009
EL CISARRO

¿Qué es lo que sabemos sobre el personaje? Que tiene diez años, por lo que a pesar de las maneras despectivas de referirse a él, entiendo que aún califica en la categoría de “niño”; que ha sido detenido en diez (¡oh my god!) veces y que demuestra, al igual que su madre, un comportamiento bastante agresivo frente a las cámaras. Entones, lo primero que cabe preguntarse es ¿se justifica la extensión del tratamiento mediático que el caso ha recibido? Me respondo: No.
Existen muchos conflictos cercanos incluso a esta problemática (como la privatización de la defensa penal de los adolescentes) que realmente puede tener una influencia mucho mayor en nuestros niños y jóvenes. De eso nada encontramos en noticieros y periodicos: “¡Aburrido!” diría Homero Simpson.
No digo que las andanzas de Cisarro no ameriten ser noticia del todo, pero, me parece del todo desproporcionada y perturbadora la sobre exposición. Principalmente porque no sabemos si esa situación puntual es sólo una excepción o evidencia una tendencia preocupante. Necesariamente debe ser eso lo que deberíamos discutir: si existe un número que excede los márgenes de lo tolerable de chicos como Cisarro y si son hoy más que ayer, o no. En la medida que un análisis serio de tales interrogantes nos lleve a buscar más repuestas urgentes, más que transformar su vida en un reality show, deberíamos discutir temas esenciales y no accesorios: las causas, no los parches.
¡Que fácil es hoy ganar dinero y simpatía política explotando perversamente la titularidad de medios de comunicación mediante la estigmatización de niños “b”!
27 de julio de 2009
ESTILOS DE VIDA
Circulo por la ciudad, percibiendo actitudes de conocidos y desconocidos, amigos y enemigos que me hacen constatar que ya no me encuentro en el tranquilo entorno de mi infancia en que todo era predecible, todos actuaban conforme a su etiqueta, las etiquetas eran más bien pocas y aburridas (facho, lana, cuico, etc.) Eran tiempos arduos, complejos, pero sencillos. Hoy, quizás igual que ayer, ningún ser humano es simple, pero me parece que es cada vez más habitual no disimularlo. Tenemos tantas vertientes de pensamiento, tantas posibilidades de relacionarnos con nuestros familiares y amigos, tantas alternativas para emplear el tiempo libre, tantas formas de ser desagradables para quienes nos son odiosos, tribus urbanas a las que emular, contendores a los que confrontar, deportes exóticos en los que obsesionarnos, problemas existenciales y materiales de diversa índole en los que abandonarnos a la deriva. Y en cada uno de esos pintorescos escenarios, el espectador puede percibir diferencias abismales dependiendo del estilo del personaje.
Si yo hubiera sido adulto en los ochentas, simplemente hubiese sido un profesional de izquierda. Punto. Tantos como uno en el fondo, pero sobre todo en la forma, saturaban el medio. Hoy somos tan diversos en el estilo que la comunicación se hace monstruosamente difícil: con mi estilo más bien gris, afable y empático, tiendo a ser de lo más asequible para el medio. Pero el medio no me retribuye de la misma forma. Cuestión de estilos. Pero lo tenebroso es que los estilos son demasiados y están todos legitimados en la diversidad y un liberal como yo no tiene otra alternativa que aceptarlo.
A veces es esa diversidad y multiplicidad de estilos la que me asfixia y me hace presa de un miedo insuperable.
16 de julio de 2008
Lavando la Cara de la Autoridad

¿Qué motivó a una niña de 14 a lanzar agua sobre la Ministra?. Las primeras respuestas que he escuchado y que apuntan a que los(as) jóvenes ahora son más rebeldes (sino violentos), que incluso son capaces de agredir a sus maestros(as) y que estos(as) incluso fomentarían o harían la vista gorda ante dichas actitudes, o no inculcan los valores más altruistas, me parece un insulto a la inteligencia y el sentido común.
Primero, cuando observo unanimidad, especialmente referida a la condena de hechos, que en principio no serían delitos graves, de parte de toda la clase política y la prensa, especialmente de derecha (Mega y Canal 13), tiendo a sospechar de que el acto no es totalmente negativo. Personalmente me he dado cuenta que cuando todos elevan las manos en pos de algo y no hay debate, algo de cuidado están ocultando.
Segundo, siendo sincero, no veo en este acto un jarro de agua lanzado sobre la faz de una señora que por su condición merecería respeto (que ha todo esto han mostrado el discurso mas conciliador ni aglutinador, a pesar de la cartera), sino sobre la autoridad y eso es lo que molesta a las élites. Siendo retrospectivos la autoridad nos pasa empapando con sus pésimas decisiones, actitudes, delitos, descuidos, etc. Por lo que siento lo sucedido como la reacción de una persona, que le han pasado cosas, que tiene una visión negativa de un conflicto, quienes objetivamente no han sido escuchados, (no me vengan con la patraña del consejo de muchos sabios citados por Bachelet para debatir y cuyas conclusiones no son las del acuerdo con la derecha) y que de una u otra manera no va sufrir inmediatamente el peso del poder (como si lo sentiríamos todos los demás que nos atreviéramos a hacer algo así, siendo que a muchos ganas no nos ha faltado).
No voy a ahondar en las declaraciones post de nadie, ni de los profesores (que siento han sido absoluta y dolosamente mal entendidas), del gobierno, alcaldes, derecha, medios de comunicación, etc. No vale la pena. Va a ser un debate circular corto, dirigido, como cortina de humo y conveniente. Me quedo con el hecho.
Freddy
7 de julio de 2008
ALLENDE. 100 años no es nada… y 35 tampoco.

¿Fue Allende un demócrata?. Generalmente los que se inclinan por una alternativa negativa se apoyan en percepciones relativas a su ligazón con grupos que querían cambios estructurales de la sociedad por medios que no pueden ser caracterizados de democráticos, pero que su coincidencia estaba justamente en la búsqueda de cambios radicales. Pero los hechos (que es lo que creo debemos considerar siempre a fin de hacer un análisis serio) nos señalan que Allende siempre participó en elecciones, llegó por vía constitucional al poder y obtuvo una victoria importante en las elecciones municipales durante su mandato. Hay también numerosos testimonios que nos señalan que llamaría a plebiscito en los momentos en que se produjo el Golpe, para cuestionar al país si su proyecto debía o no seguir. Además, durante toda su vida PARLAMENTARIA defendió los valores democráticos tanto en el país como en Latinoamérica y el mundo, realidad que se puede revisar en todas sus intervenciones parlamentarias desde su época de Diputado, hasta poco antes de ser elegido presidente.
¿El gobierno de Allende tuvo un pésimo manejo económico?. Tenemos en nuestra memoria muy presente la figura del desabastecimiento, los paros y manejo errático y en muchos casos discriminatorio de mandos medios en relación al reparto de ciertas subvenciones. Pero tendemos a olvidar el comienzo del gobierno y las causas de lo señalado anteriormente. El primer año de gobierno de Allende, en que hubo clemencia de sus detractores, fue el año de mayor crecimiento económico en la historia de Chile, sin señalar que el de mayor justicia social. Auspiciosa realidad que se veía incrementada por la nacionalización del cobre, medida apoyada y aplaudida por todos los sectores. Recordemos también que durante esa época pudimos abrir mercados hasta entonces negados o inexplorados por el contexto de Guerra Fría. ¿Qué pasó?. Hay que hacer presente que Allende (incluso Frei) recibió un estado hipertrofiado por problemas endémicos arrastrados desde mínimo 1925. Debemos además contar con el boicot extranjero pos nacionalización del cobre que fue feroz y el boicot interno insospechado. Puedo coincidir con sus críticos en un mal manejo ante esas crisis, pero las causas del problema son, en su mayoría, perversas y externas.
¿Allende fue cobarde al suicidarse?. La verdad no se como enfrentarme a este tema, no creo en los absolutos respecto a valentía o cobardía, como tampoco en lo referente a quitarse la vida. Hay culturas que entregan un valor distinto a nuestra mirada occidental. Lo que sí puedo afirmar, es que fue un acto tremendamente simbólico el no entregarse al enemigo ilegítimo, acto que sirvió de testimonio de las profundas convicciones que siempre lo acompañaron (por ejemplo en su admiración a Balmaceda).
Esta opinión obviamente cabe dentro de la natural subjetividad del estudio y análisis de la Historia desde la mirada particular y queda sujeto a discusión (eterna por cierto). Lo que sí creo que en general queda claro, es que, muy a pesar de mi admiración por la obra y los sueños, Allende fue y es un gran perdedor y esto básicamente porque nos guste o no, lo tratemos de ocultar o no, vivimos en el Chile creado por Pinochet. Que a la larga, desde el punto de vista de una “trascendencia práctica” fue el gran ganador.
Freddy
21 de abril de 2008
VIGILADA Y CASTIGADA

En primer lugar, el discurso del mal uso de las “herramientas legales” en detrimento de la “estabilidad” de las instituciones me genera a lo menos sospecha. Creo que es el momento de que alguien se haga responsable del importante número de problemas de probidad, desordenes administrativos y derechamente del robo de los fondos públicos de chilito. Me parece importante que de una u otra forma se empiecen a hacer responsables los peces gordos de tales situaciones, porque hasta ahora nos hemos dado cuenta de que solo se ha castigado de los mandos medios hacia abajo, lo que no ha resultado efectivo para frenar los casos problemáticos de nuestra administración. Ahora si lo hace la derecha, el PC, los díscolos, los “independientes” me da absolutamente lo mismo, y si el hacer responsable a todo evento a los que justamente deben velar por el correcto funcionamiento de la máquina estatal, va en contra de la “estabilidad” de las instituciones yo voto que “si” en aras de la “legitimidad” que significa defender el erario público al que todos de una u otra forma contribuimos.
Otra consideración pasa, por que si bien comprendo el pequeño cálculo político que se expresa en la insoportablemente férrea defensa que la Concertación hace a sus figuras, creo que esa mirada cortoplacista es la que le va socavando poco a poco su base de apoyo y muestra las grietas del típico grupo que se ha enquistado en el poder por mucho tiempo, cueste lo que cueste. Una mirada a largo plazo hubiera significado auto-supervigilarse y auto-sancionarse lo que sin duda habría creado la sensación de preocupación por un buen gobierno y el bien común (que principio más abstracto y concreto en sí). Pero no soy ingenuo ¿qué gran institución histórica se transforma o se ha transformado a sí misma y por sí misma?.
En tercer lugar me parece que la intención de la derecha con sus nuevos amigos debería transparentarse. No es el bien de Chile el que persiguieron con esta movida, sino que fue el medir fuerzas políticas. En ese sentido ganaron y arrasaron. Quizás socialmente no fue mucho el triunfo (encuestas de por medio), pero en su estrategia para llegar al gobierno dieron un pequeño paso.
¿Por qué Educación?. Ha habido una cantidad impresionante de malos manejos, robos, corrupción, etc. en una serie de otras carteras que incluso se podrían reñir directamente con los tribunales y los ministros no cayeron ni caerán. Me parece interesante esa mirada que persiste en Chile respecto de la trascendencia de la educación en nuestro país. A ratos me parece irrisoria, si consideramos que en general la inversión en esta área siempre ha sido baja en relación a todos sus requerimientos, sus resultados por mucho tiempo deficientes, y, desde por lo menos los últimos 40 años, no ha permitido la movilidad social que siempre se le ha querido atribuir. Así mismo en forma clara todas las estrategias empleadas y aplicadas desde el gobierno de Frei Montalva en miras de mejorarla han fracasado estrepitosamente. Trabajo, Salud, Obras Públicas, por lo menos, durante los Gobiernos de la Concertación han tenido mayor relevancia y las sanciones, acusaciones e investigaciones, desde el mundo político se han mostrado inocuas para casos de connotación más escandalosa.
***
En fin, a la espera de tus comentarios técnicos (que obviamente no te inhiben de exponer en cualquier sentido el tema), sólo quiero señalar que me parece que la persecución de los hechos de corrupción en el ámbito estatal debe realizarse siempre, enérgicamente y con medidas ejemplares ( que con respecto a la actual, desde el punto de vista del “bien común” estoy de acuerdo), pero las intenciones políticas subyacentes deben transparentarse, de lo contrario se puede venir un circo de acusaciones y de manejo antojadizo de herramientas constitucionales con las que perderíamos el norte, aprovechemos esta coyuntura. Además las acciones pro–transparencia deben ser transversales a todas las áreas y no sólo para aquellas que cierta o erróneamente tengan alto rating social. Por último, espero que el gobierno y los representantes del espectro político que sea entiendan que cuando comentan irregularidades, negligencias o robo no quedarán impunes…por mucho que se encomienden a dios.
Freddy
22 de marzo de 2008
La Carne

Hoy, es viernes santo para la iglesia católica; se conmemora el día que Jesús fue torturado y crucificado. Curiosamente en nuestra sociedad mayoritariamente integrada por católicos mal informados, poco comprometidos y poco consecuentes, esta fecha se ha transformado en sinónimo de feriado, (no trabajar) películas religiosas, (algunas mejores que otras) y sobre todo, -más que en ayuno o evitar carnes rojas- el viernes santo implica interesantes almuerzos y cenas protagonizadas por los nunca bien ponderados pescados y mariscos.
El fundamento de este día de recogimiento lo encontremos en el cuarto mandamiento de la Santa Madre Iglesia, que establece: "Ayuno y abstinencia cuando lo manda la Santa Madre Iglesia", a su vez, el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), en su número 2043, vincula el mandamiento en cuestión con la penitencia orientada a las fiestas litúrgicas como mecanismos para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón.
¿Parece esa relación razonable? A mi no me convence para nada, pero paraa seres más puros y espirituales, dignos de salvación eterna, podría tener algún sentido y ello es extremadamente respetable. Lo que resulta a lo menos curioso es constatar como lo que en principio obedecía la lógica de la penitencia, termina siendo nada más que un símbolo arbitrario ¿Qué hay de aquellos a los que no les gustan las carnes rojas? ¿dónde está la penitencia en tal caso? ¿Cómo llegó a masificarse a tal extremo la relación entre viernes santo y las delicias del mar?
En definitiva las sociedades cambian y la actitud de las diversas generaciones de cara a los hitos relevantes de cada tradición histórica también. No sólo en el ámbito religioso: algo similar ocurre con fiestas patrias, haloween, etc. Así la dramática desnaturalización en la forma de conmemorarlos es una expresión más de nuestra fragilidad esencial.
Constatarlo, a pesar de ser agnóstico, me da un poco de pena.
Roberto
18 de marzo de 2008
LA CLASE MEDIA CHILENA

Varios influyentes personajes de nuestra fauna política han debatido recientemente sobre quienes son en definitiva los beneficiarios de la posible eliminación de un tributo que grava las construcciones: casas y departamentos. En tal contexto me parece notable, que todos pretendan defender a la clase media, por una parte, y que muchos asuman ser de clase media, por otra.
Ojo, el debate, se da en el marco de un problema pendiente: como reducir el impuesto a los combustibles (otro gravamen que nos lleva a discutir una cuestión relativamente similar) a través de la eliminación una franquicia impositiva a la construcción, pero sólo para viviendas de un valor aproximado de 80 palitroques (¡genial! una casa así para mí, ni en sueños, ergo, soy de clase media, ¡hurra!)
Entonces salta “Chasquilla” Vidal y alega “No nos vengan con el cuento de la clase media porque para acceder a créditos para comprar casas de 80 millones hay que acreditar un ingreso de un millón 800 mil pesos y no es el promedio de la clase media” (¡naranjas! ya no soy de clase media...) Reacciona con una mueca de espanto entonces Fernando Echeverría, la voz de la Cámara Chilena de la Construcción, corrigiendo al ministro: "hay un error en lo que dice el ministro Vidal porque esto afecta a personas del cuarto y quinto quintil de ingresos, es decir, jefes de hogar que ganan alrededor de $520.000 hacia arriba y no como él dijo que ganen $1.800.000". (¡puta! ¿qué weá soy?)
Vamos viendo: lo cierto es que claramente no hay una estricta coherencia entre lo que las personas asumen e imputan sobre “clases sociales” y las categorías “Casen” que son las que se emplean para definir prioridades y asignaciones de recursos en las políticas públicas. Todos tenemos idea de lo que significa ser pobre, y nadie quiere serlo. A su vez todos, más o menos, entendemos lo mismo por un ciudadano rico, (en dinero ciertamente, lo otro es opinable) y curiosamente, no es que nadie quiera serlo, sino que, quienes lo son, no quieren reconocerlo. ¿Qué hay en el medio? ¿Por qué nos sentimos tan cómodos a medio camino? ¿Por qué todos pretenden ser de clase media y defender a los intereses de la clase media? ¿Existe en el mundo real algo que podamos denominar clase media?. Amigos ¿Son ustedes de clase media?
Roberto
20 de enero de 2008
EL TIEMPO ES ORO

Hace una semana pretendí escribir, en este canal, sobre el dinero, a propósito del feliz ganador de los millones del “loto”, la idea era referirme al ser humano y sus recursos. El dinero es más que un medio de cambio un símbolo de poder, la prueba es que cuando comentamos, soñando despiertos, que haríamos con millonarios premios de un juego de azar, lo que en el fondo exponemos es a qué nos dedicaríamos si pudiéramos hacer lo que quisiéramos, sin los límites más evidentes, expresión del sistema de propiedad privada de bienes de consumo y de capital, que se hacen bastante difusos si poseemos dinero a destajo. Pues bien, escribí tres líneas y no lo he retomado.
¿Qué nos queda entonces considerando que buena parte de nosotros ni siquiera ganará el loto y deberemos enfrentar el tiempo que nos queda no sólo buscando “hacer lo que queremos” sino que también esforzándonos por financiar ese “hacer lo que queremos”? Para muchos la respuesta es fácil, porque si somos generosos y centramos nuestra existencia en otros, entregando desinteresadamente lo que somos y tenemos, el problema, en definitiva, no es propio sino que de esos otros. Eso cuenta para los idealistas que viven empeñados en hacer del mundo un lugar mejor, los individualistas y egocéntricos no tenemos escapatoria de ese problema basal.
No pretendo entregar una solución, pero me interesa mucho conocer la opinión de mis entrañables contertulios, ya que no pude disponerme a soportar el bombardeo de ironías desenfrenadas y reflexiones lapidarias con que hubiese diezmado mis capacidades de reacción intelectual Luis Eduardo, comentando “La Brevedad de la Vida”.
Sean breves por favor, no tengo todo el tiempo del mundo.
Roberto.
29 de diciembre de 2007
AL FINAL DE ESTE VIAJE.
“Mi nombre es Roberto Rabi. Quizá haya oído hablar de mi, pero es más probable que no. Da igual. Ese no es mi verdadero nombre. Mi verdadero nombre no lo recuerdo. Disculpe. No es que importe. Es decir, ya no”. (Parafraseando a Paul Auster en “Ciudad de Cristal”)
Así, como un par de millones de santiaguinos, termino el año: más que estresado, aturdido. No sólo por el transantiago, el pánico colectivo que han generado femicidios, alunizajes, secuestros con resultado de muerte y, en general toda la violencia desatada de nuestra tradicionalmente gris sociedad. Sino porque, a mi juicio, el 2007 no dejó casi nada bueno.
Lo peor de todo es que los gringos están en crisis, por lo que estamos bastante saltones, nuestro IPC se disparó durante el año, los consumidores, como yo, están endeudados hasta el quetejedi y el crecimiento no repunta. Si no fuera por el precio de los comodities como el cobre, nos estaríamos enfrentando a un panorama verdaderamente negro. Es cierto, a algunos les fue bien pese a todo. Me alegro sinceramente por ellos.
El panorama político es, por otra parte, complejo. Finalmente echaron a Adolfo, lo que deja la mesa servida para un reordenamiento de Concertación y Alianza. Siempre creí que los tres tercios tarde o temprano revivirían, toda vez que no me cabía en la cabeza que un católico, inspirado en Maritains, pudiese coexistir en un mismo hogar con un ateo inspirado en Marx, o al menos en Chomsky. Por muchos colores que tuviese el arcoiris. Hoy constatando la existencia de un “aliancismo laguista”, me ha quedado claro que cualquier ordenamiento es posible en Chile, porque esgrimiendo su desagrado por la política la mayoría de las personas -y casi la totalidad de los jóvenes- consideran innecesario tener una idea, por tosca que sea, sobre qué tipo de sociedad quieren. Así, para los políticos hoy es cuestión de asesorarse por publicistas, y nos meterán no sólo el dedo en la boca.
Sin embargo, en ese mismo orden de ideas parece asomar una respuesta, porque al ciudadano de a pie, a quién ya no le importa la estructura del sistema productivo, cómo se genere empleo, cómo se maneje el presupuesto (¡ni siquiera mucho las políticas tributarias!, lo que ya es demasiado decir) sí le importa que no lo caguen con el electrodoméstico que compró o que no le presten un servicio distinto del que le ofrecieron y por eso sí está dispuesto a reclamar. Tampoco le es indiferente lo que le ocurre cuando lo cogotean. Sino pregúntenle a Gonzalo Fuenzalida. Los pingüinos dieron el puntapié inicial el año pasado: por problemas específicos todos estamos dispuestos a levantar la voz. Siendo así, la suma de “demandantes sociales” podría generar un todo que mitigue las nefastas consecuencias de la apatía social, que ha permitido que ciertos políticos y tecnócratas nos tengan firmemente agarrados de los cocos (y similares, para que no me traten de misógino)
Esa es mi esperanza para el 2008, que de una vez por todas se abran las grandes alamedas y exijamos respeto. Sólo para empezar. En todo caso, rescato que no hemos perdido el sentido del humor el último bastión de lo auténticamente humano: es cuestión de ver la cantidad de chistes sobre el transantiago. Junto a la esperanza, nos ayuda a esperar un 2008 mejor.
Así sea.
Roberto
17 de diciembre de 2007
Tiempo de Comprar Regalos.
Una de las más groseras inconsecuencias de nuestro pueblo la podemos notar en estos días: ¿Quién no ha denostado el consumismo asociado a la navidad? ¿Quién no alega que se ha desnaturalizado una celebración de connotación esencialmente religiosa, destinada a la reflexión y a celebrar el nacimiento de la cara humana de Dios, al ritmo frenético de la compra de regalos? ¿Quién no evoca, en sus fetiches varios, la figura de un viejo abrigado a rabiar, con ropajes saturados de los colores de la Coca Cola mientras el termómetro marca más de 30º Celsius? (86 Fahrenheit, para los que ya comulgan con el concepto hasta en los detalles) Abusaré en este caso de la autoridad que me da no creer en ningún sentido trascendente de la navidad, y de ser bastante adorador de la estética roja verde y blanca para criticar un problema grave no de frivolidad (o si se quiere, no sólo de frivolidad) sino que primordialmente de consecuencia.
Hoy, como tratándose de la mayoría de los eventos, conceptos, símbolos y seres, cada uno de nosotros tiene una visión o teoría personal. Como Sick Boy en Trainspotting. La hacemos a nuestra medida, para efectos de justificar lo que hacemos y pensamos permitiéndonos alcanzar la comodidad intelectual, material y -sobre todo- moral. Tratándose de la navidad supongo que buena parte de estas teorías integradoras podrán explicar por qué la navidad es importante para nosotros, por qué se le entiende como una fiesta eminentemente espiritual y, al mismo tiempo, por qué los regalos y el consumo, terminan siendo lo medular.
Supongo que todo este sin sentido no nos parece escalofriante, porque, cual mal de muchos, prácticamente no hay nadie que se libre y ver al de al lado con la misma careta, el mismo discurso y la misma pretensión de trascendencia. Eso nos tranquiliza. Alguien dijo “la navidad chilena es tan falsa como la sonrisa del Papa. Con aparadores repletos de pinos de plástico que en el peor de los casos son blancos –el arribismo de quienes creen que pueden igualar sus hogares al sur de Noruega-, se promueven en los recintos de compra y venta cuanta idiotez se les ocurra a los incubus de las jugueterías: macilentas muñecas de larga cabellera rubia capaces de recitar el padre nuestro en arameo y sin perder la compostura”. (1) Pues bien, para mí la falsedad esencial es que este entorno no nos disgusta y pretendemos que así es. Si verdaderamente el consumismo navideño nos repugnara en el fondo –en la forma no hay duda que molesta, porque no conozco a nadie tan enfermo como para sentirse cómodo en las aglomeraciones de los malls- sencillamente le daríamos a estos días el sentido espiritual que se pretende y punto. Los stocks de las multitiendas serían sólo volúmenes indescriptibles de banalidad despreciada.
En fin, así nos gusta. No me vengan con cuentos.
Roberto.
(1) Aníbal Venegas.
10 de diciembre de 2007
Tecnócratas,

Se les considera altaneros, prepotentes, necesarios, incomprendidos, inhumanos. Los hay de todas las calidades y diseños. Y en todos los rincones de nuestra loca geografía.
Su sola existencia encierra una contradicción vital: no es posible adoptar decisiones meramente técnicas sin basarse siempre y a todo evento en consideraciones políticas previas. Porque la historia no se ha acabado, no existen consensos planetarios definitivos, ni siquiera, aunque muchos así lo asuman, la democracia y el neoliberalismo. Estos especímenes se han convertido en actores determinantes en el proceso de legitimación de los diversos planes y proyectos de diversa magnitud y fortuna. ¿Alguien dijo Transantiago por ahí?
Lamentablemente han fallado. Una y otra vez, y a veces con estrépito. ¿Por qué, si en nuestro país hay tan buenos profesionales y técnicos especializados? Una de las razones sin duda, es que independientemente se su real o presunta excelencia, se han caído. Y feo (¿Alguien dijo Transantiago?) Pero la cuestión central es que la relación entre los tecnócratas y los señores políticos está podrida, carece de armonía, de un Norte. Y peor aún, no hay sintonía entre el trabajo de unos y otros y el sentir popular. Eso no es menor: por muy equivocada, inculta y disparatada que sea la opinión de las masas, las decisiones no se pueden imponer eficientemente sin considerarla, por que ese es el destino de las sociedades humanas: el conocimiento se concentra en pocos, y su fruto se distribuye entre muchos, sólo si aquellos pocos son capaces de coordinar la manera. Si pueden y quieren. Las masas no tienen esa responsabilidad. Las masas son masas. En Chile recién se está comenzando a generar un germen de sociedad civil. Esperemos que se consolide pues ciertamente nos aleja del caos impidiendo la aplanadora tecnocrática cuando los señores políticos no son capaces.
Roberto.
18 de noviembre de 2007
¿Cuál es la idea?

Algunos días antes de la cumbre buena parte de los periodistas y cientistas políticos apostaron que en definitiva las declaraciones finales no aportarían mucho. Fue aun peor, la atención se centró en un incidente más propio de pelea de ebrios o de viejas copuchentas, que un debate político serio. Si en definitiva lo que vale la pena comentar es si el Rey estuvo bien o mal al mandar a callar a Chavez o si el venezolano estuvo acertado o no al insultar al presidente y la clase política española, resulta entonces que estamos presenciando la plena hegemonía de la lógica de la farándula (por algo Chavez llegó cantando)
A mi juicio el escenario político hoy en América latina es uno de los más interesantes que me ha tocado presenciar, la formación de un eje apoyado en una ideología para nada moderada, de los supuestos o ciertos herederos del Ché y del hoy Coma – andante Fidel, no debería dejarnos indiferentes, no sólo por las consecuencias propiamente políticas, de alcance global, (por muy poco influyentes que sean tales países de cara al primer mundo, para Estados Unidos no es cómodo tener la mitad de su patio trasero tratando de quemarle la casa) sino también económicos.
Resulta que ahora también Brasil tiene importantes reservas de petróleo y un gobierno supuestamente de izquierda, ¿qué pasa si lo sumamos al petróleo de Venezuela integrando a los pentacampeones al bloque con sus más de 180 millones de almas? ¿Alcanza para la revolución? ¿Qué papel le cabe a Chile? ¿Hay más interés en ese bloque o en la consolidación de un “Club de Lulú” en el cono sur?
No señores, no se hablará de nada de eso, porque al rey se le ocurrió hacer callar a Chavez, copando así el espacio disponible en los medios, menos mal que no se tiró un pedo y que Chavez no le dio un agarrón de poto a Bachelet! hubiéramos tenido banalidades para comentar por mucho tiempo.
Quizás "¿Por qué no te callas?" serán las palabras más recordadas del 2007 en Chile después, por cierto, de "¡Wena Naty!" Por favor, menos Chavez y más Chomsky, hay mucha plata y vidas en juego. Si la idea es comentar apasionados enfrentamientos simbólicos, mejor centrémonos en las eliminatorias. El fútbol, como dijo alguna vez mi compadre, siempre será la más importante dede las cosas menos importantes.
Roberto.
2 de noviembre de 2007
LO QUE CREO
Me gustaría escribir nuevamente sobre Halloween y las transformaciones comerciales y culturales implícitas en este injerto. Pero ya lo hice hace dos años. Por ello y considerando que en la justificación de estos días especiales encontramos referencias a “todos los santos”, difuntos, brujas, fantasmas, etc. encuentro una excusa extraordinaria para referirme a lo trascendente y lo espiritual en nuestros días.
En general, siendo la tendencia actual un cambio vertiginoso y errático en las creencias de las personas en relación a la divinidad (en Chile, por ejemplo, la gran transformación es la importante disminución del número de católicos y el aumento de los evangélicos) considerando el panorama global, lo más sorprendente y definitivo es el aumento sostenido de las personas que no creen en nada. En Francia, por ejemplo, cerca del 35% de la población es atea o agnóstica, también, aunque en menor medida en Sudamérica cada vez son más los no creyentes, que incluso se agrupan y plantean reflexiones ideológicas interesantes.
¿Por qué? Es difícil de afirmarlo con certeza. para algunos, la razón es que “en todos los cambios pasados la religión siempre se pudo articular sobre la nueva experiencia laboral, sobre la nueva matriz de conocimiento, sobre el significado y valor que éstas producían, lo que no es actualmente el caso”.(1) No podemos desconocer la influencia de la difusión mediática de las aberraciones y actos terroristas, cometidos en nombre de la religión.
Asumiendo ese panorama, cabe reeditar la pregunta de Eco y Martini ¿En qué creen los que no creen? Y también cuestionarse ¿Qué sentido tienen estos días? ¿A qué le temen los no creyentes? ¿Qué esperan encontrar después de la muerte? Mis respuestas como uno de los exponentes de este grupo en crecimiento, son simples y en cierto modo pesimistas. Sólo creo en lo que puedo constatar, empleando los mecanismos que más éxito han tenido a efectos de acercarse a la verdad, y dentro de ellos ciertamente, las ciencias. ¿Qué sentido tienen estos días? Ejercitar la memoria, sentirnos mejor, divertirnos, descansar. ¿Qué espero encontrar después de morir? Nada, con la muerte termina todo, al menos para mí.
La pregunta sobre los temores es la que me parece más atractiva. Alguna vez con mi compadre comentamos, siendo los dos en ese entonces jóvenes católicos practicantes, que sólo en el contexto religioso se encontraba el auténtico miedo: Así por ejemplo, “El exorcista” asusta más que “Alien”. Hoy como expresión del abandono de las creencias a que me refiero, cada vez el hombre es menos temeroso de lo metafísico y más del delincuente, de perder el trabajo. De la enfermedad. Un experimento sencillo me llevó a constatar tal realidad con un ampliamente difundido vídeo en youtube denominado “Obedece a la Morsa” supuestamente elaborado por una curiosa secta satánica de minorías sexuales. A ojos de no creyentes, y escépticos (Como mi compadre y yo) sólo sorprende la crueldad del empleo de la enfermedad de un ser humano ridiculizado y en cierto modo vejado. Algunos creyentes (como uno de mis alumnos en la Autónoma) me comentaron que sencillamente no pudieron terminar de verlo, porque sintieron algo poderoso e indescriptible. Un colega mío adorador de la Virgen, muy talentoso intelectualmente, sólo vio un par de segundos y me dijo “tu me conoces, prefiero no ver esta huevada”.
Así entonces, la laicización de nuestro entorno cambiará algo más que el número de asistentes a los templos. Hoy me refiero a los fantasmas y demonios. Podría hacer el mismo ejercicio respecto de la navidad. Es curioso, pero no dejo de sentir una profunda tristeza cuando pienso en el pesebre. Pero también resignación y tranquilidad: La vida vale la pena vivirla intensamente aún sin Dios.
Roberto
(1) Robles, J. Amando “La Religión de Hoy: Crisis y Retos”, archivos UNA, Pág 7.
22 de octubre de 2007
¿ES CHILE UN PAÍS TOLERANTE A LA DIVERSIDAD SEXUAL?

No. No me vengan con cuentos, a los pacos gay los echaron por homosexuales (la versión según la cual en tal institución no se discrimina en función de la orientación sexual, derechamente no es creíble) y no a todos les parece una segregación aberrante. Es más, he visto algunas encuestas, (en las que para votar no hay que dar la cara) en que cerca del cuarenta por ciento de los consultados está de acuerdo con tal decisión, así, tal cual: fuera por fletos.
Bastante lógica me parece la argumentación de Roberto Gaete: “¿Cómo no esperar abusos y discriminación por parte de las fuerzas policíacas si hasta entre ellos mismos practican la intolerancia?” Sin embargo me parece que no todos compartimos tales ideales. ¿Por qué muchos pretenden otra cosa entonces? ¿Por qué pretendemos ser una sociedad abierta a todas las alternativas sexuales de sus integrantes? Una cosa son los chistes de diversos calibres y calidades y otra cosa nuestra posición en serio. Los que tienen hijos ¿aceptarían con la misma sonrisa cualquier opción sexual de sus hijos? ¿Se sentirá nuestra población, aterrorizada por la acción incontenible de la delincuencia, igualmente segura con los cuarteles abiertos a todas las alternativas sexuales? Precisamente uno de los argumentos que se supone fuerte a la hora de cuestionar la posibilidad de ordenar la legislación sobre matrimonio civil eliminando la referencia del artículo 102 del Código Civil a “un hombre y una mujer”, es que la homosexualidad es entendida aún como una anomalía, cuando no como una perversión. Por lo mismo, los detractores del matrimonio gay argumentan que éste incentiva, a través del ejemplo, tal opción sexual. Estimados, si no queremos matrimonio gay, por la posibilidad de que los niños sean homosexuales o lesbianas, es que no queremos homosexuales o lesbianas. En su versión menos radical: si no queremos que nuestros hijos sean gays porque asumimos que su vida será un infierno por tal elección, o condición si se quiere, eso significa que, o no estamos dispuestos a dar la pelea por una sociedad verdaderamente abierta y tolerante o que nos gusta tal como está.
Por otra parte la cuestión me parece tremendamente complicada considerando que aproximadamente el 70% de los chilenos se dice católico, y el discurso oficial, muy seria y prolíficamente fundado de tal religión (recuerden que por muchos años, a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, estuvo el Cardenal Ratzinger, actual Papa) es de rechazo a la homosexualidad.
Creo que finalmente llegará el día en que el peso de los argumentos de los gays, el esfuerzo de sus líderes y su trabajo disciplinado y firme termine por prevalecer y consigan un tratamiento, a lo menos digno.
Pero por otra parte soy pesimista: Apuesto a que jamás los chilenos serán sufientemente honestos manifestando realmente lo que piensan y sienten, si no es políticamente correcto.
Roberto.
10 de octubre de 2007
PINOCHET, AÚN.

Los recientes procesamientos de buena parte del denominado “Clan Pinochet”, han dado lugar a celebraciones, imputaciones, discusiones y en general un revuelo bastante inoficioso en que puedo notar bastantes distorsiones que me parecen graves:
La primera es que la aproximación política que muchos le han dado a un tema que tiene un fondo jurídico complejo me ha parecido lamentable. No por el mero hecho de efectuar una lectura política de un fenómeno penal, sino por la falta de fundamentos con que se ha hecho. Por ejemplo, decir que el Ministro Cerda pretende, a través de un auto de procesamiento, desenfocar la opinión pública de las irregularidades del gobierno, me parece una apreciación que necesariamente debe estar respaldada de más antecedentes que meras suposiciones. Desde esta perspectiva, me parece también un desacierto celebrar de manera pública los procesamientos, como lo hicieron familiares de víctimas de la dictadura, toda vez que de una u otra manera tal actitud da a entender un ánimo de compensación entre cuestiones que no es admisible confundir: las muertes, desapariciones y torturas, por una parte, y la malversación de fondos públicos, evasión tributaria y falsificación de documentos, lo que el hombre de la calle denomina genéricamente “robo”, por otra.
También me parece una torpeza que, con todo lo que se ha cuestionado su gestión, Cerda viaje fuera del país a recibir un premio de 80 millones, por sus aportes a la causa de los derechos humanos. Manifiestamente tiende a intensificar la confusión a que hice referencia anteriormente. Ahora ¿alguno de ustedes rechazaría un premio de 80 palos por cuestiones de imagen? Yo no, pero acto seguido me retiro para evitar malos entendidos, considerando que la tramitación de la causa por los delitos señalados sigue su curso.
¿Qué se puede decir de los procesados, actualmente en libertad? Es imprescindible distinguir. En ciertos casos, a mi juicio, el procesamiento fue un desacierto, primero por una cuestión de garantías: el procedimiento se sigue conforme a las normas del antiguo Código de Procedimiento Penal, conforme al cual cada uno de los imputados debió ser escuchado en su calidad de tal, no como testigo, (Art. 274 C. de P.P. “...una vez que el juez haya interrogado al inculpado...”) También porque, en general buena parte de la doctrina penal ha sostenido que la malversación de fondos públicos es un delito de sujeto activo especial, (funcionario público) por lo cual los particulares integrantes del “Clan Pinochet” difícilmente podrían cometer tal delito.
Ahora, ¿“robaron o no robaron”? Mi impresión personal es que sostener la inocencia de todos es tan arriesgado como afirmar cual Mónica Madariaga “de los imbéciles que están ahí adentro el único inocente es mi hermano”. Parece a estas alturas incuestionable que al menos 20 millones de dólares, de todos los chilenos, terminaron en cuentas cuyos titulares forman parte del Clan. ¿qué responsabilidad tienen por ello los diversos procesados? Como lo afirmé en el comentario anterior, la responsabilidad penal es individual, difícilmente resulten todos absueltos. Aparentemente algunos como Óscar Aitken, quien habría sido el encargado de abrir las cuentas y de hacer circular el dinero, mi ex profesor Ambrosio Rodríguez, quien estuvo a cargo del “lavado” de ese dinero a gestionando la compra de propiedades, están bastante más metidos en el cuento que la hija menor de Pinocho que, al menos aparentemente, no sabe ni donde está parada. Todo poco claro, esa es la gran falencia de la resolución de Cerda, emplear demasiadas veces giros como “hay presunciones fundadas en el sentido que a esas personas que son parientes de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, que en paz descanse, han debido participar en ese delito” sin fundar claramente en qué consisten esas presunciones, paso por paso, más allá de la mera descripción de la circulación del dinero.
Quién lo diría, ni siquiera una vez “muerta la perra se acabó la leva”, como el mismo Pinochet lo dijo el día del golpe. A estas alturas para muchos de nosotros es cansador escuchar su apellido nuevamente en los medios, considerando que el dinero difícilmente se pueda recuperar. Rescato las sabias palabras de Rafael Urriola “la resolución de Cerda no cambiará un ápice la vida de los Chilenos”.
Pero al parecer tenemos Pinochet aún para rato.
Roberto.