16 de julio de 2008

Lavando la Cara de la Autoridad


La verdad no me caracterizo por ser impresionable, pero debo reconocer que cuando revisé, primero, en un diario electrónico el lanzamiento de agua realizado por una estudiante sobre la Ministra de Educación de nuestro país, abrí los ojos más allá de lo común. Inmediatamente me dije, va a haber aprovechamiento político para, ahora con más fuerza, instalar la tan resistida LGE.

¿Qué motivó a una niña de 14 a lanzar agua sobre la Ministra?. Las primeras respuestas que he escuchado y que apuntan a que los(as) jóvenes ahora son más rebeldes (sino violentos), que incluso son capaces de agredir a sus maestros(as) y que estos(as) incluso fomentarían o harían la vista gorda ante dichas actitudes, o no inculcan los valores más altruistas, me parece un insulto a la inteligencia y el sentido común.

Primero, cuando observo unanimidad, especialmente referida a la condena de hechos, que en principio no serían delitos graves, de parte de toda la clase política y la prensa, especialmente de derecha (Mega y Canal 13), tiendo a sospechar de que el acto no es totalmente negativo. Personalmente me he dado cuenta que cuando todos elevan las manos en pos de algo y no hay debate, algo de cuidado están ocultando.

Segundo, siendo sincero, no veo en este acto un jarro de agua lanzado sobre la faz de una señora que por su condición merecería respeto (que ha todo esto han mostrado el discurso mas conciliador ni aglutinador, a pesar de la cartera), sino sobre la autoridad y eso es lo que molesta a las élites. Siendo retrospectivos la autoridad nos pasa empapando con sus pésimas decisiones, actitudes, delitos, descuidos, etc. Por lo que siento lo sucedido como la reacción de una persona, que le han pasado cosas, que tiene una visión negativa de un conflicto, quienes objetivamente no han sido escuchados, (no me vengan con la patraña del consejo de muchos sabios citados por Bachelet para debatir y cuyas conclusiones no son las del acuerdo con la derecha) y que de una u otra manera no va sufrir inmediatamente el peso del poder (como si lo sentiríamos todos los demás que nos atreviéramos a hacer algo así, siendo que a muchos ganas no nos ha faltado).

No voy a ahondar en las declaraciones post de nadie, ni de los profesores (que siento han sido absoluta y dolosamente mal entendidas), del gobierno, alcaldes, derecha, medios de comunicación, etc. No vale la pena. Va a ser un debate circular corto, dirigido, como cortina de humo y conveniente. Me quedo con el hecho.

Freddy

7 de julio de 2008

ALLENDE. 100 años no es nada… y 35 tampoco.


Cuando se cumplieron 30 años del Golpe de Estado en Chile, recuerdo claramente toda la reflexión estéril que hubo respecto de la figura o el legado de Salvador Allende. Y la califico de estéril, porque tengo la certeza que el 99, 99% de las personas que tenían un juicio establecido sobre el ex - presidente chileno no cambiaron un ápice su percepción. Ahora bien, con motivo del centenario de su nacimiento también me voy a hacer presente con un comentario con mucho de su contenido conocido, que no tiene la mínima intención de convencer, sino solo pretende ser mi pequeño homenaje a una figura que he conocido a través del tiempo y que he aprendido a admirar.

¿Fue Allende un demócrata?. Generalmente los que se inclinan por una alternativa negativa se apoyan en percepciones relativas a su ligazón con grupos que querían cambios estructurales de la sociedad por medios que no pueden ser caracterizados de democráticos, pero que su coincidencia estaba justamente en la búsqueda de cambios radicales. Pero los hechos (que es lo que creo debemos considerar siempre a fin de hacer un análisis serio) nos señalan que Allende siempre participó en elecciones, llegó por vía constitucional al poder y obtuvo una victoria importante en las elecciones municipales durante su mandato. Hay también numerosos testimonios que nos señalan que llamaría a plebiscito en los momentos en que se produjo el Golpe, para cuestionar al país si su proyecto debía o no seguir. Además, durante toda su vida PARLAMENTARIA defendió los valores democráticos tanto en el país como en Latinoamérica y el mundo, realidad que se puede revisar en todas sus intervenciones parlamentarias desde su época de Diputado, hasta poco antes de ser elegido presidente.

¿El gobierno de Allende tuvo un pésimo manejo económico?. Tenemos en nuestra memoria muy presente la figura del desabastecimiento, los paros y manejo errático y en muchos casos discriminatorio de mandos medios en relación al reparto de ciertas subvenciones. Pero tendemos a olvidar el comienzo del gobierno y las causas de lo señalado anteriormente. El primer año de gobierno de Allende, en que hubo clemencia de sus detractores, fue el año de mayor crecimiento económico en la historia de Chile, sin señalar que el de mayor justicia social. Auspiciosa realidad que se veía incrementada por la nacionalización del cobre, medida apoyada y aplaudida por todos los sectores. Recordemos también que durante esa época pudimos abrir mercados hasta entonces negados o inexplorados por el contexto de Guerra Fría. ¿Qué pasó?. Hay que hacer presente que Allende (incluso Frei) recibió un estado hipertrofiado por problemas endémicos arrastrados desde mínimo 1925. Debemos además contar con el boicot extranjero pos nacionalización del cobre que fue feroz y el boicot interno insospechado. Puedo coincidir con sus críticos en un mal manejo ante esas crisis, pero las causas del problema son, en su mayoría, perversas y externas.

¿Allende fue cobarde al suicidarse?. La verdad no se como enfrentarme a este tema, no creo en los absolutos respecto a valentía o cobardía, como tampoco en lo referente a quitarse la vida. Hay culturas que entregan un valor distinto a nuestra mirada occidental. Lo que sí puedo afirmar, es que fue un acto tremendamente simbólico el no entregarse al enemigo ilegítimo, acto que sirvió de testimonio de las profundas convicciones que siempre lo acompañaron (por ejemplo en su admiración a Balmaceda).

Esta opinión obviamente cabe dentro de la natural subjetividad del estudio y análisis de la Historia desde la mirada particular y queda sujeto a discusión (eterna por cierto). Lo que sí creo que en general queda claro, es que, muy a pesar de mi admiración por la obra y los sueños, Allende fue y es un gran perdedor y esto básicamente porque nos guste o no, lo tratemos de ocultar o no, vivimos en el Chile creado por Pinochet. Que a la larga, desde el punto de vista de una “trascendencia práctica” fue el gran ganador.

Freddy

21 de abril de 2008

VIGILADA Y CASTIGADA


Me parece interesante preguntarte respecto de los fundamentos jurídicos (si es que los tiene o no) de la acusación constitucional presentada (y ganada) por la derecha contra Yasna Provoste. Básicamente porque escuchar a Luis Bates dos horas me produce (a priori) una lata de proporciones. Subsidiariamente mi pregunta nace también porque ese campo escapa a mi radio de conocimiento, lo que no me impide hacer otras apreciaciones respecto del tema de la responsabilidad de la ex-ministra más allá que coincidan con el mecanismo que se está aplicando.

En primer lugar, el discurso del mal uso de las “herramientas legales” en detrimento de la “estabilidad” de las instituciones me genera a lo menos sospecha. Creo que es el momento de que alguien se haga responsable del importante número de problemas de probidad, desordenes administrativos y derechamente del robo de los fondos públicos de chilito. Me parece importante que de una u otra forma se empiecen a hacer responsables los peces gordos de tales situaciones, porque hasta ahora nos hemos dado cuenta de que solo se ha castigado de los mandos medios hacia abajo, lo que no ha resultado efectivo para frenar los casos problemáticos de nuestra administración. Ahora si lo hace la derecha, el PC, los díscolos, los “independientes” me da absolutamente lo mismo, y si el hacer responsable a todo evento a los que justamente deben velar por el correcto funcionamiento de la máquina estatal, va en contra de la “estabilidad” de las instituciones yo voto que “si” en aras de la “legitimidad” que significa defender el erario público al que todos de una u otra forma contribuimos.

Otra consideración pasa, por que si bien comprendo el pequeño cálculo político que se expresa en la insoportablemente férrea defensa que la Concertación hace a sus figuras, creo que esa mirada cortoplacista es la que le va socavando poco a poco su base de apoyo y muestra las grietas del típico grupo que se ha enquistado en el poder por mucho tiempo, cueste lo que cueste. Una mirada a largo plazo hubiera significado auto-supervigilarse y auto-sancionarse lo que sin duda habría creado la sensación de preocupación por un buen gobierno y el bien común (que principio más abstracto y concreto en sí). Pero no soy ingenuo ¿qué gran institución histórica se transforma o se ha transformado a sí misma y por sí misma?.

En tercer lugar me parece que la intención de la derecha con sus nuevos amigos debería transparentarse. No es el bien de Chile el que persiguieron con esta movida, sino que fue el medir fuerzas políticas. En ese sentido ganaron y arrasaron. Quizás socialmente no fue mucho el triunfo (encuestas de por medio), pero en su estrategia para llegar al gobierno dieron un pequeño paso.

¿Por qué Educación?. Ha habido una cantidad impresionante de malos manejos, robos, corrupción, etc. en una serie de otras carteras que incluso se podrían reñir directamente con los tribunales y los ministros no cayeron ni caerán. Me parece interesante esa mirada que persiste en Chile respecto de la trascendencia de la educación en nuestro país. A ratos me parece irrisoria, si consideramos que en general la inversión en esta área siempre ha sido baja en relación a todos sus requerimientos, sus resultados por mucho tiempo deficientes, y, desde por lo menos los últimos 40 años, no ha permitido la movilidad social que siempre se le ha querido atribuir. Así mismo en forma clara todas las estrategias empleadas y aplicadas desde el gobierno de Frei Montalva en miras de mejorarla han fracasado estrepitosamente. Trabajo, Salud, Obras Públicas, por lo menos, durante los Gobiernos de la Concertación han tenido mayor relevancia y las sanciones, acusaciones e investigaciones, desde el mundo político se han mostrado inocuas para casos de connotación más escandalosa.

***

En fin, a la espera de tus comentarios técnicos (que obviamente no te inhiben de exponer en cualquier sentido el tema), sólo quiero señalar que me parece que la persecución de los hechos de corrupción en el ámbito estatal debe realizarse siempre, enérgicamente y con medidas ejemplares ( que con respecto a la actual, desde el punto de vista del “bien común” estoy de acuerdo), pero las intenciones políticas subyacentes deben transparentarse, de lo contrario se puede venir un circo de acusaciones y de manejo antojadizo de herramientas constitucionales con las que perderíamos el norte, aprovechemos esta coyuntura. Además las acciones pro–transparencia deben ser transversales a todas las áreas y no sólo para aquellas que cierta o erróneamente tengan alto rating social. Por último, espero que el gobierno y los representantes del espectro político que sea entiendan que cuando comentan irregularidades, negligencias o robo no quedarán impunes…por mucho que se encomienden a dios.

Freddy

22 de marzo de 2008

La Carne



Hoy, es viernes santo para la iglesia católica; se conmemora el día que Jesús fue torturado y crucificado. Curiosamente en nuestra sociedad mayoritariamente integrada por católicos mal informados, poco comprometidos y poco consecuentes, esta fecha se ha transformado en sinónimo de feriado, (no trabajar) películas religiosas, (algunas mejores que otras) y sobre todo, -más que en ayuno o evitar carnes rojas- el viernes santo implica interesantes almuerzos y cenas protagonizadas por los nunca bien ponderados pescados y mariscos.

El fundamento de este día de recogimiento lo encontremos en el cuarto mandamiento de la Santa Madre Iglesia, que establece: "Ayuno y abstinencia cuando lo manda la Santa Madre Iglesia", a su vez, el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC), en su número 2043,
vincula el mandamiento en cuestión con la penitencia orientada a las fiestas litúrgicas como mecanismos para adquirir el dominio sobre nuestros instintos, y la libertad del corazón.

¿Parece esa relación razonable? A mi no me convence para nada, pero paraa seres más puros y espirituales, dignos de salvación eterna, podría tener algún sentido y ello es extremadamente respetable. Lo que resulta a lo menos curioso es constatar como lo que en principio obedecía la lógica de la penitencia, termina siendo nada más que un símbolo arbitrario ¿Qué hay de aquellos a los que no les gustan las carnes rojas? ¿dónde está la penitencia en tal caso? ¿Cómo llegó a masificarse a tal extremo la relación entre viernes santo y las delicias del mar?

En definitiva las sociedades cambian y la actitud de las diversas generaciones de cara a los hitos relevantes de cada tradición histórica también. No sólo en el ámbito religioso: algo similar ocurre con fiestas patrias, haloween, etc. Así la dramática desnaturalización en la forma de conmemorarlos es una expresión más de nuestra fragilidad esencial.

Constatarlo, a pesar de ser agnóstico, me da un poco de pena.

Roberto

18 de marzo de 2008

LA CLASE MEDIA CHILENA




Varios influyentes personajes de nuestra fauna política han debatido recientemente sobre quienes son en definitiva los beneficiarios de la posible eliminación de un tributo que grava las construcciones: casas y departamentos. En tal contexto me parece notable, que todos pretendan defender a la clase media, por una parte, y que muchos asuman ser de clase media, por otra.

Ojo, el debate, se da en el marco de un problema pendiente: como reducir el impuesto a los combustibles (otro gravamen que nos lleva a discutir una cuestión relativamente similar) a través de la eliminación una franquicia impositiva a la construcción, pero sólo para viviendas de un valor aproximado de 80 palitroques (¡genial! una casa así para mí, ni en sueños, ergo, soy de clase media, ¡hurra!)

Entonces salta “Chasquilla” Vidal y alega “No nos vengan con el cuento de la clase media porque para acceder a créditos para comprar casas de 80 millones hay que acreditar un ingreso de un millón 800 mil pesos y no es el promedio de la clase media” (¡naranjas! ya no soy de clase media...) Reacciona con una mueca de espanto entonces Fernando Echeverría, la voz de la Cámara Chilena de la Construcción, corrigiendo al ministro: "hay un error en lo que dice el ministro Vidal porque esto afecta a personas del cuarto y quinto quintil de ingresos, es decir, jefes de hogar que ganan alrededor de $520.000 hacia arriba y no como él dijo que ganen $1.800.000". (¡puta! ¿qué weá soy?)

Vamos viendo: lo cierto es que claramente no hay una estricta coherencia entre lo que las personas asumen e imputan sobre “clases sociales” y las categorías “Casen” que son las que se emplean para definir prioridades y asignaciones de recursos en las políticas públicas. Todos tenemos idea de lo que significa ser pobre, y nadie quiere serlo. A su vez todos, más o menos, entendemos lo mismo por un ciudadano rico, (en dinero ciertamente, lo otro es opinable) y curiosamente, no es que nadie quiera serlo, sino que, quienes lo son, no quieren reconocerlo. ¿Qué hay en el medio? ¿Por qué nos sentimos tan cómodos a medio camino? ¿Por qué todos pretenden ser de clase media y defender a los intereses de la clase media? ¿Existe en el mundo real algo que podamos denominar clase media?. Amigos ¿Son ustedes de clase media?
Sin embargo no creo que sea impresindible definir con precisión tal categoría para concluir si queremos darle cabida o no a algo parecido a la solidaridad en la sociedad chilena: ese debate ya lo zanjamos con cierto cinismo hace bastante tiempo: seremos solidarios mientras el dinero salga del bolsillo ajeno.

Roberto

20 de enero de 2008

EL TIEMPO ES ORO


Hace algunos días mi cuñado me invitó a leer el diálogo “Sobre la brevedad de la vida”, de Séneca. Acepté la invitación gustoso, pero sólo he leido dos páginas. El jueves, me mandó un mensaje precisándo que tampoco podría leerlo a efectos de comentarlo este fin de semana. Así es que, paradójicamente, lo que en su momento se presentó como una magnífica oportunidad para discutir cuestiones esenciales sobre la lucha del hombre contra sus límites temporales, con un sujeto decididamente más inteligente que yo, no se pudo materializar...por falta de tiempo.

Hace una semana pretendí escribir, en este canal, sobre el dinero, a propósito del feliz ganador de los millones del “loto”, la idea era referirme al ser humano y sus recursos. El dinero es más que un medio de cambio un símbolo de poder, la prueba es que cuando comentamos, soñando despiertos, que haríamos con millonarios premios de un juego de azar, lo que en el fondo exponemos es a qué nos dedicaríamos si pudiéramos hacer lo que quisiéramos, sin los límites más evidentes, expresión del sistema de propiedad privada de bienes de consumo y de capital, que se hacen bastante difusos si poseemos dinero a destajo. Pues bien, escribí tres líneas y no lo he retomado.
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Ahí está entonces patente la importancia de la otra incógnita de la ecuación: el tiempo, pues aunque dispusiéramos de todo el oro del mundo, sabemos que, en la inmensa mayoría de los casos en menos de cien años más, ya no vamos a estar.

¿Qué nos queda entonces considerando que buena parte de nosotros ni siquiera ganará el loto y deberemos enfrentar el tiempo que nos queda no sólo buscando “hacer lo que queremos” sino que también esforzándonos por financiar ese “hacer lo que queremos”? Para muchos la respuesta es fácil, porque si somos generosos y centramos nuestra existencia en otros, entregando desinteresadamente lo que somos y tenemos, el problema, en definitiva, no es propio sino que de esos otros. Eso cuenta para los idealistas que viven empeñados en hacer del mundo un lugar mejor, los individualistas y egocéntricos no tenemos escapatoria de ese problema basal.

No pretendo entregar una solución, pero me interesa mucho conocer la opinión de mis entrañables contertulios, ya que no pude disponerme a soportar el bombardeo de ironías desenfrenadas y reflexiones lapidarias con que hubiese diezmado mis capacidades de reacción intelectual Luis Eduardo, comentando “La Brevedad de la Vida”.

Sean breves por favor, no tengo todo el tiempo del mundo.

Roberto.
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PS. Mary, no estoy de vacaciones.

29 de diciembre de 2007

AL FINAL DE ESTE VIAJE.

“Mi nombre es Roberto Rabi. Quizá haya oído hablar de mi, pero es más probable que no. Da igual. Ese no es mi verdadero nombre. Mi verdadero nombre no lo recuerdo. Disculpe. No es que importe. Es decir, ya no”. (Parafraseando a Paul Auster en “Ciudad de Cristal”)

Así, como un par de millones de santiaguinos, termino el año: más que estresado, aturdido. No sólo por el transantiago, el pánico colectivo que han generado femicidios, alunizajes, secuestros con resultado de muerte y, en general toda la violencia desatada de nuestra tradicionalmente gris sociedad. Sino porque, a mi juicio, el 2007 no dejó casi nada bueno.

Lo peor de todo es que los gringos están en crisis, por lo que estamos bastante saltones, nuestro IPC se disparó durante el año, los consumidores, como yo, están endeudados hasta el quetejedi y el crecimiento no repunta. Si no fuera por el precio de los comodities como el cobre, nos estaríamos enfrentando a un panorama verdaderamente negro. Es cierto, a algunos les fue bien pese a todo. Me alegro sinceramente por ellos.

El panorama político es, por otra parte, complejo. Finalmente echaron a Adolfo, lo que deja la mesa servida para un reordenamiento de Concertación y Alianza. Siempre creí que los tres tercios tarde o temprano revivirían, toda vez que no me cabía en la cabeza que un católico, inspirado en Maritains, pudiese coexistir en un mismo hogar con un ateo inspirado en Marx, o al menos en Chomsky. Por muchos colores que tuviese el arcoiris. Hoy constatando la existencia de un “aliancismo laguista”, me ha quedado claro que cualquier ordenamiento es posible en Chile, porque esgrimiendo su desagrado por la política la mayoría de las personas -y casi la totalidad de los jóvenes- consideran innecesario tener una idea, por tosca que sea, sobre qué tipo de sociedad quieren. Así, para los políticos hoy es cuestión de asesorarse por publicistas, y nos meterán no sólo el dedo en la boca.

Sin embargo, en ese mismo orden de ideas parece asomar una respuesta, porque al ciudadano de a pie, a quién ya no le importa la estructura del sistema productivo, cómo se genere empleo, cómo se maneje el presupuesto (¡ni siquiera mucho las políticas tributarias!, lo que ya es demasiado decir) sí le importa que no lo caguen con el electrodoméstico que compró o que no le presten un servicio distinto del que le ofrecieron y por eso sí está dispuesto a reclamar. Tampoco le es indiferente lo que le ocurre cuando lo cogotean. Sino pregúntenle a Gonzalo Fuenzalida. Los pingüinos dieron el puntapié inicial el año pasado: por problemas específicos todos estamos dispuestos a levantar la voz. Siendo así, la suma de “demandantes sociales” podría generar un todo que mitigue las nefastas consecuencias de la apatía social, que ha permitido que ciertos políticos y tecnócratas nos tengan firmemente agarrados de los cocos (y similares, para que no me traten de misógino)

Esa es mi esperanza para el 2008, que de una vez por todas se abran las grandes alamedas y exijamos respeto. Sólo para empezar. En todo caso, rescato que no hemos perdido el sentido del humor el último bastión de lo auténticamente humano: es cuestión de ver la cantidad de chistes sobre el transantiago. Junto a la esperanza, nos ayuda a esperar un 2008 mejor.

Así sea.

Roberto

17 de diciembre de 2007

Tiempo de Comprar Regalos.

Una de las más groseras inconsecuencias de nuestro pueblo la podemos notar en estos días: ¿Quién no ha denostado el consumismo asociado a la navidad? ¿Quién no alega que se ha desnaturalizado una celebración de connotación esencialmente religiosa, destinada a la reflexión y a celebrar el nacimiento de la cara humana de Dios, al ritmo frenético de la compra de regalos? ¿Quién no evoca, en sus fetiches varios, la figura de un viejo abrigado a rabiar, con ropajes saturados de los colores de la Coca Cola mientras el termómetro marca más de 30º Celsius? (86 Fahrenheit, para los que ya comulgan con el concepto hasta en los detalles) Abusaré en este caso de la autoridad que me da no creer en ningún sentido trascendente de la navidad, y de ser bastante adorador de la estética roja verde y blanca para criticar un problema grave no de frivolidad (o si se quiere, no sólo de frivolidad) sino que primordialmente de consecuencia.

Hoy, como tratándose de la mayoría de los eventos, conceptos, símbolos y seres, cada uno de nosotros tiene una visión o teoría personal. Como Sick Boy en Trainspotting. La hacemos a nuestra medida, para efectos de justificar lo que hacemos y pensamos permitiéndonos alcanzar la comodidad intelectual, material y -sobre todo- moral. Tratándose de la navidad supongo que buena parte de estas teorías integradoras podrán explicar por qué la navidad es importante para nosotros, por qué se le entiende como una fiesta eminentemente espiritual y, al mismo tiempo, por qué los regalos y el consumo, terminan siendo lo medular.

Supongo que todo este sin sentido no nos parece escalofriante, porque, cual mal de muchos, prácticamente no hay nadie que se libre y ver al de al lado con la misma careta, el mismo discurso y la misma pretensión de trascendencia. Eso nos tranquiliza. Alguien dijo “la navidad chilena es tan falsa como la sonrisa del Papa. Con aparadores repletos de pinos de plástico que en el peor de los casos son blancos –el arribismo de quienes creen que pueden igualar sus hogares al sur de Noruega-, se promueven en los recintos de compra y venta cuanta idiotez se les ocurra a los incubus de las jugueterías: macilentas muñecas de larga cabellera rubia capaces de recitar el padre nuestro en arameo y sin perder la compostura”. (1) Pues bien, para mí la falsedad esencial es que este entorno no nos disgusta y pretendemos que así es. Si verdaderamente el consumismo navideño nos repugnara en el fondo –en la forma no hay duda que molesta, porque no conozco a nadie tan enfermo como para sentirse cómodo en las aglomeraciones de los malls- sencillamente le daríamos a estos días el sentido espiritual que se pretende y punto. Los stocks de las multitiendas serían sólo volúmenes indescriptibles de banalidad despreciada.

En fin, así nos gusta. No me vengan con cuentos.

Roberto.

(1) Aníbal Venegas.

10 de diciembre de 2007

Tecnócratas,


“Técnico o persona especializada en alguna materia de economía, administración, etc., que ejerce su cargo público con tendencia a hallar soluciones eficaces por encima de otras consideraciones ideológicas o políticas”. (Diccionario RAE)

Se les considera altaneros, prepotentes, necesarios, incomprendidos, inhumanos. Los hay de todas las calidades y diseños. Y en todos los rincones de nuestra loca geografía.

Su sola existencia encierra una contradicción vital: no es posible adoptar decisiones meramente técnicas sin basarse siempre y a todo evento en consideraciones políticas previas. Porque la historia no se ha acabado, no existen consensos planetarios definitivos, ni siquiera, aunque muchos así lo asuman, la democracia y el neoliberalismo. Estos especímenes se han convertido en actores determinantes en el proceso de legitimación de los diversos planes y proyectos de diversa magnitud y fortuna. ¿Alguien dijo Transantiago por ahí?

Lamentablemente han fallado. Una y otra vez, y a veces con estrépito. ¿Por qué, si en nuestro país hay tan buenos profesionales y técnicos especializados? Una de las razones sin duda, es que independientemente se su real o presunta excelencia, se han caído. Y feo (¿Alguien dijo Transantiago?) Pero la cuestión central es que la relación entre los tecnócratas y los señores políticos está podrida, carece de armonía, de un Norte. Y peor aún, no hay sintonía entre el trabajo de unos y otros y el sentir popular. Eso no es menor: por muy equivocada, inculta y disparatada que sea la opinión de las masas, las decisiones no se pueden imponer eficientemente sin considerarla, por que ese es el destino de las sociedades humanas: el conocimiento se concentra en pocos, y su fruto se distribuye entre muchos, sólo si aquellos pocos son capaces de coordinar la manera. Si pueden y quieren. Las masas no tienen esa responsabilidad. Las masas son masas. En Chile recién se está comenzando a generar un germen de sociedad civil. Esperemos que se consolide pues ciertamente nos aleja del caos impidiendo la aplanadora tecnocrática cuando los señores políticos no son capaces.

Roberto.

18 de noviembre de 2007

¿Cuál es la idea?


Algunos días antes de la cumbre buena parte de los periodistas y cientistas políticos apostaron que en definitiva las declaraciones finales no aportarían mucho. Fue aun peor, la atención se centró en un incidente más propio de pelea de ebrios o de viejas copuchentas, que un debate político serio. Si en definitiva lo que vale la pena comentar es si el Rey estuvo bien o mal al mandar a callar a Chavez o si el venezolano estuvo acertado o no al insultar al presidente y la clase política española, resulta entonces que estamos presenciando la plena hegemonía de la lógica de la farándula (por algo Chavez llegó cantando)

A mi juicio el escenario político hoy en América latina es uno de los más interesantes que me ha tocado presenciar, la formación de un eje apoyado en una ideología para nada moderada, de los supuestos o ciertos herederos del Ché y del hoy Coma – andante Fidel, no debería dejarnos indiferentes, no sólo por las consecuencias propiamente políticas, de alcance global, (por muy poco influyentes que sean tales países de cara al primer mundo, para Estados Unidos no es cómodo tener la mitad de su patio trasero tratando de quemarle la casa) sino también económicos.

Resulta que ahora también Brasil tiene importantes reservas de petróleo y un gobierno supuestamente de izquierda, ¿qué pasa si lo sumamos al petróleo de Venezuela integrando a los pentacampeones al bloque con sus más de 180 millones de almas? ¿Alcanza para la revolución? ¿Qué papel le cabe a Chile? ¿Hay más interés en ese bloque o en la consolidación de un “Club de Lulú” en el cono sur?

No señores, no se hablará de nada de eso, porque al rey se le ocurrió hacer callar a Chavez, copando así el espacio disponible en los medios, menos mal que no se tiró un pedo y que Chavez no le dio un agarrón de poto a Bachelet! hubiéramos tenido banalidades para comentar por mucho tiempo.

Quizás "¿Por qué no te callas?" serán las palabras más recordadas del 2007 en Chile después, por cierto, de "¡Wena Naty!" Por favor, menos Chavez y más Chomsky, hay mucha plata y vidas en juego. Si la idea es comentar apasionados enfrentamientos simbólicos, mejor centrémonos en las eliminatorias. El fútbol, como dijo alguna vez mi compadre, siempre será la más importante dede las cosas menos importantes.

Roberto.


2 de noviembre de 2007

LO QUE CREO


Me gustaría escribir nuevamente sobre Halloween y las transformaciones comerciales y culturales implícitas en este injerto. Pero ya lo hice hace dos años. Por ello y considerando que en la justificación de estos días especiales encontramos referencias a “todos los santos”, difuntos, brujas, fantasmas, etc. encuentro una excusa extraordinaria para referirme a lo trascendente y lo espiritual en nuestros días.

En general, siendo la tendencia actual un cambio vertiginoso y errático en las creencias de las personas en relación a la divinidad (en Chile, por ejemplo, la gran transformación es la importante disminución del número de católicos y el aumento de los evangélicos) considerando el panorama global, lo más sorprendente y definitivo es el aumento sostenido de las personas que no creen en nada. En Francia, por ejemplo, cerca del 35% de la población es atea o agnóstica, también, aunque en menor medida en Sudamérica cada vez son más los no creyentes, que incluso se agrupan y plantean reflexiones ideológicas interesantes.

¿Por qué? Es difícil de afirmarlo con certeza. para algunos, la razón es que “en todos los cambios pasados la religión siempre se pudo articular sobre la nueva experiencia laboral, sobre la nueva matriz de conocimiento, sobre el significado y valor que éstas producían, lo que no es actualmente el caso”.(1) No podemos desconocer la influencia de la difusión mediática de las aberraciones y actos terroristas, cometidos en nombre de la religión.

Asumiendo ese panorama, cabe reeditar la pregunta de Eco y Martini ¿En qué creen los que no creen? Y también cuestionarse ¿Qué sentido tienen estos días? ¿A qué le temen los no creyentes? ¿Qué esperan encontrar después de la muerte? Mis respuestas como uno de los exponentes de este grupo en crecimiento, son simples y en cierto modo pesimistas. Sólo creo en lo que puedo constatar, empleando los mecanismos que más éxito han tenido a efectos de acercarse a la verdad, y dentro de ellos ciertamente, las ciencias. ¿Qué sentido tienen estos días? Ejercitar la memoria, sentirnos mejor, divertirnos, descansar. ¿Qué espero encontrar después de morir? Nada, con la muerte termina todo, al menos para mí.

La pregunta sobre los temores es la que me parece más atractiva. Alguna vez con mi compadre comentamos, siendo los dos en ese entonces jóvenes católicos practicantes, que sólo en el contexto religioso se encontraba el auténtico miedo: Así por ejemplo, “El exorcista” asusta más que “Alien”. Hoy como expresión del abandono de las creencias a que me refiero, cada vez el hombre es menos temeroso de lo metafísico y más del delincuente, de perder el trabajo. De la enfermedad. Un experimento sencillo me llevó a constatar tal realidad con un ampliamente difundido vídeo en youtube denominado “Obedece a la Morsa” supuestamente elaborado por una curiosa secta satánica de minorías sexuales. A ojos de no creyentes, y escépticos (Como mi compadre y yo) sólo sorprende la crueldad del empleo de la enfermedad de un ser humano ridiculizado y en cierto modo vejado. Algunos creyentes (como uno de mis alumnos en la Autónoma) me comentaron que sencillamente no pudieron terminar de verlo, porque sintieron algo poderoso e indescriptible. Un colega mío adorador de la Virgen, muy talentoso intelectualmente, sólo vio un par de segundos y me dijo “tu me conoces, prefiero no ver esta huevada”.

Así entonces, la laicización de nuestro entorno cambiará algo más que el número de asistentes a los templos. Hoy me refiero a los fantasmas y demonios. Podría hacer el mismo ejercicio respecto de la navidad. Es curioso, pero no dejo de sentir una profunda tristeza cuando pienso en el pesebre. Pero también resignación y tranquilidad: La vida vale la pena vivirla intensamente aún sin Dios.

De más está decir que me interesa profundamente su opinión al respecto.



Roberto

(1) Robles, J. Amando “La Religión de Hoy: Crisis y Retos”, archivos UNA, Pág 7.


22 de octubre de 2007

¿ES CHILE UN PAÍS TOLERANTE A LA DIVERSIDAD SEXUAL?



No. No me vengan con cuentos, a los pacos gay los echaron por homosexuales (la versión según la cual en tal institución no se discrimina en función de la orientación sexual, derechamente no es creíble) y no a todos les parece una segregación aberrante. Es más, he visto algunas encuestas, (en las que para votar no hay que dar la cara) en que cerca del cuarenta por ciento de los consultados está de acuerdo con tal decisión, así, tal cual: fuera por fletos.

Bastante lógica me parece la argumentación de Roberto Gaete: “¿Cómo no esperar abusos y discriminación por parte de las fuerzas policíacas si hasta entre ellos mismos practican la intolerancia?” Sin embargo me parece que no todos compartimos tales ideales. ¿Por qué muchos pretenden otra cosa entonces? ¿Por qué pretendemos ser una sociedad abierta a todas las alternativas sexuales de sus integrantes? Una cosa son los chistes de diversos calibres y calidades y otra cosa nuestra posición en serio. Los que tienen hijos ¿aceptarían con la misma sonrisa cualquier opción sexual de sus hijos? ¿Se sentirá nuestra población, aterrorizada por la acción incontenible de la delincuencia, igualmente segura con los cuarteles abiertos a todas las alternativas sexuales? Precisamente uno de los argumentos que se supone fuerte a la hora de cuestionar la posibilidad de ordenar la legislación sobre matrimonio civil eliminando la referencia del artículo 102 del Código Civil a “un hombre y una mujer”, es que la homosexualidad es entendida aún como una anomalía, cuando no como una perversión. Por lo mismo, los detractores del matrimonio gay argumentan que éste incentiva, a través del ejemplo, tal opción sexual. Estimados, si no queremos matrimonio gay, por la posibilidad de que los niños sean homosexuales o lesbianas, es que no queremos homosexuales o lesbianas. En su versión menos radical: si no queremos que nuestros hijos sean gays porque asumimos que su vida será un infierno por tal elección, o condición si se quiere, eso significa que, o no estamos dispuestos a dar la pelea por una sociedad verdaderamente abierta y tolerante o que nos gusta tal como está.

Por otra parte la cuestión me parece tremendamente complicada considerando que aproximadamente el 70% de los chilenos se dice católico, y el discurso oficial, muy seria y prolíficamente fundado de tal religión (recuerden que por muchos años, a cargo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, estuvo el Cardenal Ratzinger, actual Papa) es de rechazo a la homosexualidad.

Creo que finalmente llegará el día en que el peso de los argumentos de los gays, el esfuerzo de sus líderes y su trabajo disciplinado y firme termine por prevalecer y consigan un tratamiento, a lo menos digno.

Pero por otra parte soy pesimista: Apuesto a que jamás los chilenos serán sufientemente honestos manifestando realmente lo que piensan y sienten, si no es políticamente correcto.



Roberto.


10 de octubre de 2007

PINOCHET, AÚN.


Los recientes procesamientos de buena parte del denominado “Clan Pinochet”, han dado lugar a celebraciones, imputaciones, discusiones y en general un revuelo bastante inoficioso en que puedo notar bastantes distorsiones que me parecen graves:

La primera es que la aproximación política que muchos le han dado a un tema que tiene un fondo jurídico complejo me ha parecido lamentable. No por el mero hecho de efectuar una lectura política de un fenómeno penal, sino por la falta de fundamentos con que se ha hecho. Por ejemplo, decir que el Ministro Cerda pretende, a través de un auto de procesamiento, desenfocar la opinión pública de las irregularidades del gobierno, me parece una apreciación que necesariamente debe estar respaldada de más antecedentes que meras suposiciones. Desde esta perspectiva, me parece también un desacierto celebrar de manera pública los procesamientos, como lo hicieron familiares de víctimas de la dictadura, toda vez que de una u otra manera tal actitud da a entender un ánimo de compensación entre cuestiones que no es admisible confundir: las muertes, desapariciones y torturas, por una parte, y la malversación de fondos públicos, evasión tributaria y falsificación de documentos, lo que el hombre de la calle denomina genéricamente “robo”, por otra.

También me parece una torpeza que, con todo lo que se ha cuestionado su gestión, Cerda viaje fuera del país a recibir un premio de 80 millones, por sus aportes a la causa de los derechos humanos. Manifiestamente tiende a intensificar la confusión a que hice referencia anteriormente. Ahora ¿alguno de ustedes rechazaría un premio de 80 palos por cuestiones de imagen? Yo no, pero acto seguido me retiro para evitar malos entendidos, considerando que la tramitación de la causa por los delitos señalados sigue su curso.

¿Qué se puede decir de los procesados, actualmente en libertad? Es imprescindible distinguir. En ciertos casos, a mi juicio, el procesamiento fue un desacierto, primero por una cuestión de garantías: el procedimiento se sigue conforme a las normas del antiguo Código de Procedimiento Penal, conforme al cual cada uno de los imputados debió ser escuchado en su calidad de tal, no como testigo, (Art. 274 C. de P.P. “...una vez que el juez haya interrogado al inculpado...”) También porque, en general buena parte de la doctrina penal ha sostenido que la malversación de fondos públicos es un delito de sujeto activo especial, (funcionario público) por lo cual los particulares integrantes del “Clan Pinochet” difícilmente podrían cometer tal delito.

Ahora, ¿“robaron o no robaron”? Mi impresión personal es que sostener la inocencia de todos es tan arriesgado como afirmar cual Mónica Madariaga “de los imbéciles que están ahí adentro el único inocente es mi hermano”. Parece a estas alturas incuestionable que al menos 20 millones de dólares, de todos los chilenos, terminaron en cuentas cuyos titulares forman parte del Clan. ¿qué responsabilidad tienen por ello los diversos procesados? Como lo afirmé en el comentario anterior, la responsabilidad penal es individual, difícilmente resulten todos absueltos. Aparentemente algunos como Óscar Aitken, quien habría sido el encargado de abrir las cuentas y de hacer circular el dinero, mi ex profesor Ambrosio Rodríguez, quien estuvo a cargo del “lavado” de ese dinero a gestionando la compra de propiedades, están bastante más metidos en el cuento que la hija menor de Pinocho que, al menos aparentemente, no sabe ni donde está parada. Todo poco claro, esa es la gran falencia de la resolución de Cerda, emplear demasiadas veces giros como “hay presunciones fundadas en el sentido que a esas personas que son parientes de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte, que en paz descanse, han debido participar en ese delito” sin fundar claramente en qué consisten esas presunciones, paso por paso, más allá de la mera descripción de la circulación del dinero.

Quién lo diría, ni siquiera una vez “muerta la perra se acabó la leva”, como el mismo Pinochet lo dijo el día del golpe. A estas alturas para muchos de nosotros es cansador escuchar su apellido nuevamente en los medios, considerando que el dinero difícilmente se pueda recuperar. Rescato las sabias palabras de Rafael Urriola “la resolución de Cerda no cambiará un ápice la vida de los Chilenos”.

Pero al parecer tenemos Pinochet aún para rato.



    Roberto.


    29 de septiembre de 2007

    ¡WENA NATY!


    Quizás es un poco tarde para comentar porque, a estas alturas, el tema ha saturado un poco los medios. Sin embargo, en esta oportunidad, me tomé la libertad de entrevistar a una sicóloga especialista en el tema, la Doctora Lozano, quien tiene algunas respuestas interesantes sobre cuestiones vinculadas al debate de moda. Ella es la especialista, pero eso no implica que yo esté de acuerdo con todo lo que dice.

    ATTS Parece ser que por las difundidas imágenes de "Naty", se ha generado la impresión de que los adolescentes actualmente son muy distintos a los de hace unos años. ¿Qué tan distintos son los adolescentes en Chile hoy a los de hace veinte o treinta años? ¿Es cada generación notablemente distinta a la anterior? ¿Son cada vez más distintas una de la otra?

    DL. En términos del desarrollo humano, la adolescencia implica cambios que han sido los mismos en todas las épocas. Las diferencias están dadas por el contexto social, cultural y político en que esta etapa del desarrollo ocurre. Es así como cada generación está caracterizada de manera diferente a las otras. De esta forma, es imposible afirmar que los adolescentes chilenos son cada vez más distintos porque no se pueden medir las diferencias en términos de más o menos diferentes. Basta con decir que son diferentes dadas las condiciones externas en las que cada generación se desarrolla.

    ATTS Los adolescentes están hoy, aparentemente, explorando su sexualidad de manera más temprana ¿es eso cierto? ¿Qué peligros tiene? ¿Qué ventajas tiene?

    DL Hay estudios en Chile que avalan la afirmación respecto a que los adolescentes están iniciando su sexualidad más tempranamente. Se hace la diferenciación con la exploración de la sexualidad ya que la exploración es un proceso que deriva de los cambios físicos propios de la adolescencia, sin embargo, lo preocupante es que pasar de la exploración a la actividad sexual propiamente tal, está ocurriendo cada vez a una edad más temprana.

    Más que hablar de peligros, se debe hablar de riesgos y consecuencias. En primer lugar, iniciar una vida sexual a temprana edad conlleva los riesgos lógicos de esto: el embarazo, maternidad y paternidad en una etapa de la vida en la que psicológicamente (madurez y desarrollo emocional) no estamos preparados para ello. Además de los riesgos en el ámbito de la salud, y éste es uno de los aspectos más importantes, pues la adolescencia es un período de búsqueda de identidad, de reafirmación personal y psicológicamente es esta búsqueda la que motiva y guía el comportamiento de los adolescentes por lo que no ven la gravedad de los riesgos de una vida sexual activa de la misma forma a como los ve un adulto.

    Las consecuencias de iniciar la vida sexual a una edad temprana, en el ámbito psicológico se refieren a la interrupción del proceso de la adolescencia, pasando de la niñez a la adultez, sin que exista o exista de manera interrumpida, el período en el que los jóvenes pueden buscar su identidad, conocerse, diferenciarse e identificarse con los modelos que consideren más adecuados. De esta manera, cuando un proceso del desarrollo se ve interrumpido, necesariamente hay un alto riesgo de problemas psicológicos que pueden afectar las relaciones de pareja, relaciones laborales y el desarrollo personal.

    No es posible, desde una perspectiva psicológica general, hablar de las ventajas de interrumpir un proceso de nuestro desarrollo, como lo que ocurre con la adolescencia al iniciar una vida sexual a temprana edad. En este sentido, las ventajas, de existir, serían exclusivamente específicas para algún caso en particular.

    ATTS (Específicamente respecto de la adolescente filmada en plena felación) ¿Es un peligro para el desarrollo de los adolescentes la amplia gama de medios tecnológicos que permiten ver y hacerse ver en todos los ámbitos, incluso sexuales? ¿De ser así sería correcto plantear que alguien debería intervenir? (Familia, estado, colegios)

    DL No, de ninguna manera puede decirse que los medios tecnológicos sean un peligro. La tecnología y el acceso a ésta es algo al servicio de las personas. Lo que ocurre es que los cambios tecnológicos avanzan muy rápido, de tal suerte que un niño, aunque no quiera, ni lo quieran sus padres o su familia, se vé expuesto a una cantidad de información y de estímulos sexuales tan grande, que tiene que ser guiado por alguien. No podemos evitar lo que el medio y los cambios tecnológicos nos muestra, pero sí podemos y debemos controlar esto.

    Entonces cabe preguntarse ¿Lo inadecuado es practicar sexo oral? ¿Lo inadecuado es hacerlo a temprana edad? ¿Lo inadecuado es hacerlo mientras otras personas observan y filman? o ¿Lo inadecuado es hacerlo es un establecimiento educacional?

    Sin duda que las respuestas a estas preguntas deben hacernos reflexionar y por supuesto que la intervención a nivel educacional es imprescindible.


    Pues bien, desde una perspectiva jurídica, el entorno es complejo. Faltan antecedentes sobre los hechos específicos. Todo delito supone dolo o a lo menos cierto grado de negligencia, cuestión que con unos breves segundos de filmación no se puede acreditar. Los menores de dieciocho años son responsables penalmente en los términos que plantea la ley 20.084, por lo pronto entonces, el camarógrafo y los difusores, a no ser que tuviesen menos de 14 años, pueden ser culpables del delito previsto y sancionado en el artículo 366 quinquies del Código Penal.

    Artículo 366 quinquies.- El que participare en la producción de material pornográfico, cualquiera sea su soporte, en cuya elaboración hubieren sido utilizados menores de dieciocho años, será sancionado con presidio menor en su grado máximo.

    Para los efectos de este artículo y del artículo 374 bis, se entenderá por material pornográfico en cuya elaboración hubieren sido utilizados menores de dieciocho años, toda representación de éstos dedicados a actividades sexuales explícitas, reales o simuladas, o toda representación de sus partes genitales con fines primordialmente sexuales.


    Ahora, ¿qué responsabilidad penal le cabe al afortunado? siendo Naty mayor de 14 años aparentemente ninguna por el acto sexual, toda vez que por la edad, no está presente el abuso o engaño a que hacen referencia las hipótesis del artículo 363 del Código Penal. Eventualmente podría tener participación en el delito del artículo 366 quinquies. O en el delito previsto en el artículo 366 quáter, en el cual curiosamente, siendo
    Naty mayor de catorce, también podría tener participación si entre los espectadores habían menores de catorce:

    Artículo 366 quáter.- El que, para procurar su excitación sexual o la excitación sexual de otro, realizare acciones de significación sexual ante una persona menor de catorce años, la hiciere ver o escuchar material pornográfico o presenciar espectáculos del mismo carácter, será castigado con presidio menor en su grado medio a máximo.

    ¿Responsabilidad penal del colegio? Ninguna, la responsabilidad penal sólo compete a las personas naturales. ¿De alguna autoridad del colegio? Sólo si tuvieron participación en los hechos, no por “permitir que pasen esas cosas”.

    Raya para la suma: La cuestión es extraordinariamente compleja y ello queda manifiesto, con un brevísimo examen de algunas cuestiones desde una perspectiva sicológica y penal. Personalmente creo que, en buena medida, bombas como esta explotan porque en Chile predomina una manera muy poco natural y enfermiza de entender el sexo. Así se lo estamos mostrando a nuestros chicos, porque en definitiva,
    si hay algo que tengo claro es que en el Naty – Gate, ha existido una sobre reacción, en la cual predomina el morbo.

    No lo digo sólo yo: buena parte de las perversiones más crueles de ciertos sujetos y de las vejaciones más violentas que sufren ciertas víctimas, no serían posibles en una sociedad natural, no reprimida y sin odio.

    Roberto

    21 de septiembre de 2007

    Dos Años Después...



    “Ya seres humanos, comienza este espacio de conversación entre nuestro equipo multidisciplinario (ver foto) personas aburridas de la cotidiana conversación sin sentido en nuestros diarios espacios de paso. Ahora trasladaremos nuestro discurso trasnochado, desde los bares de mala muerte de Santiago a la web. ¡Nos vemos!”

    Evidentemente estas despectivas palabras las escribió mi compadre. Fue el día 21 de septiembre del año 2005. Así nacía “Ahoratodostusolo”. La idea fue de Freddy, quien originalmente pretendió llamarlo “Vamostodostusolo”, la lógica de esos extraños nombres aún no la entiendo mucho, pero creo que pretenden expresar el sentimiento, no poco habitual, de entusiasmarse con un algún ideal, generar interés en el entorno y acabar jugándosela solo por el mismo.

    Después de tal declaración inicial corrió mucho agua bajo el puente. Intervenciones brillantes de mi compadre, alternadas por lo que sentí que sería razonable plantear en momentos específicos, sin mucha seguridad. Intervenciones notables de los invitados. Otras no tanto. Así, con cierta regularidad seguimos adelante, hasta que Freddy se aburrió de ciertas expresiones de frivolidad y se retiró. No pierdo la esperanza de que alguna vez vuelva a escribir algo acá. De hecho cada vez que nos vemos lo insinúa.

    Pero creo que puedo rescatar mucho, he aprendido bastante, he conocido a personas interesantes, tiendo a pensar que tal vez en alguna oportunidad se discutió con algún nivel de interés y honestidad. A lo menos generando algún “murmullo ambiente”

    No somos muy visitados, tampoco los más comentados, no hemos ganado ningún premio. Pero hoy considero que después de dos años me quedan muchos temas por tratar, tengo muchas ideas en pañales y otras que quiero entibiar, despojarlas de cierta pasión que enturbia el análisis. Otras, que por razones de seguridad personal y laboral, prefiero no tratar ni ahora ni nunca.

    Seguiré adelante, como una amiga decía: su propina es mi sueldo y Dios es mi copiloto. Espero no aburrirlos y si la cago me avisan.

    Roberto

    8 de septiembre de 2007

    Aquellos Sentimientos...


    “Como he sugerido, “nación” y “nacionalismo” ya no son términos apropiados para describir, y mucho menos para analizar, las entidades políticas que se califican de tales, o siquiera los sentimientos que en otro tiempo se describían con ellos. No es imposible que el nacionalismo caiga con la decadencia del estado – nación, sin el cual ser inglés irlandés o judío, o una combinación de las tres cosas es sólo una manera que usa la gente par describir su identidad entre las muchas que emplean para ese propósito según exige la ocasión” (Hobsbawm Eric, “Naciones y Nacionalismo desde 1870” Barcelona, Crítica, 1990. Pág. 202)



    Soy un ferviente devoto de la libertad de conciencia, asimismo de la libertad de sentir, sin restricciones convencionales: de odiar y amar arbitrariamente, hasta diabólicamente si es el caso. Por eso respeto los sentimientos nacionales, todos por igual, en la medida que no generen actos orientados a afectar la persona de otros, como las expresiones del racismo, guerras y terrorismo. Pero aún así, lo despreciable, aquello que genera responsabilidad si asumimos una perspectiva práctica, será siempre lo que trasciende de las fronteras de nuestro mundo interno: actos, no pensamientos o sentimientos.

    Vivimos, en el habitualmente denominado mes de la patria, la exacerbación de sentimientos, de la mano de historias, costumbres, comidas y símbolos varios. Sin convencerme el paquete patriota, algunos de estos elementos, como las empanadas, el vino, la chicha, las fondas, la rayuela (no sólo la corta), los adoro. Otros como el rodeo y cierta música, sencillamente están demasiado lejos de mi mundo. Las vestimentas típicas, el himno y la bandera, me son absolutamente indiferentes: el rojo y el azul me encantan, el blanco lo detesto. La estrella de cinco puntas me parece siútica, la distribución ciertamente la encuentro desequilibrada, pero el conjunto no me molesta.

    Lo que verdaderamente me molesta es que se trata de una época que muchos conciudadanos, habitualmente tranquilos y pacíficos, aprovechan para generar instancias de maltrato y menosprecio a ciertos extranjeros, en particular a los que por inseguridad o severos problemas de autoestima más despreciamos. Nuestros amigos peruanos ¿qué culpa tienen ellos de que sus mandatarios no sepan mucho de geometría a la hora de interpretar los mapas? ¿qué culpa tienen de correr el riesgo de venir por una oportunidad de trabajo y encontrarla? Me parece que a algunos ciudadanos chilenos, argumentando que castigan la mano de obra nacional, aborrecen que logren y conserven un empleo. Quizás preferirían que roben.

    ¿Qué perciben los hijos de los peruanos y los nuestros de tal panorama? ¿Qué somos seres humanos esencialmente distintos? ¿Qué vivimos permanentemente en guerra? ¿No les parece razonable pensar que un ariqueño puede ser bastante más parecido y tener bastante más cultura común con un tacneño que con un valdiviano?

    Por cierto vale la pena estudiar y entender la historia, pero si buscamos en ella armas para agredir a quienes son seres humanos tan dignos como nosotros, preferiría que olvidáramos todo lo que nos separa, los discursos añejos y odiosos y que nos centráramos sólo en el asado.

    Roberto.

    Dedicado a Violeta, a Lourdes (extraño mucho tu “ají de gallina”) y a mi cuñado Luis, que me pidió que escribiera esto)


    1 de septiembre de 2007

    LO QUE NO SABEMOS


    Conversando con unos colegas sobre el drama de desconocer lo más básico de la legislación vigente en la tierra en que te encuentras, a propósito - por cierto - de la horrorosa situación de nuestra compatriota detenida en Rusia por pretender sacar de aquel país monedas y medallas (lo primero que hubiese hecho yo de viajar a la tierra de Lenin) comentábamos lo duro que debe ser encontrarse en un país extraño y no saber que sustancias se permite consumir y cuales no y en que entorno, en que problema te puedes meter si contratas los servicios de una prostituta, que expresiones físicas y verbales te permite la policía y cuales no, etc. Mientras discutíamos un colega ironizó: “Nada como vivir en Chile, acá todos nos sabemos las leyes de memoria y los que no, las compran en el kiosco de la esquina”. Sin el ánimo de profundizar sobre la importancia del conocimiento de la población acerca del contenido de las normas jurídicas vigentes en un determinado territorio, hoy me gustaría comentar lo que no es más que una mera apreciación, carente de algún otro fundamento empírico.

    En algún momento de nuestra historia se construyó el bizarro discurso según el cual Chile es un país de tradición legalista en que la gente conoce y respeta los textos legales, que incluso se venden en las calles, y un montón de disparates de similar envergadura. En definitiva una fantasía dotada de una intencionalidad política específica (emplear las leyes como herramientas de cambio cultural y social) que en algún momento, pudo haber tenido algún aroma a verdad. En mi opinión, hoy más que nunca los chilenos desconocen no sólo las complejas normas tributarias y comerciales, sino que también las civiles, penales y laborales más básicas. Es cierto, la realidad social es hoy más compleja en cualquier lugar del mundo que cincuenta años atrás y no sólo entre mar y cordillera. ¿Pero qué cantidad de regulación alambicada, superpuesta, y groseramente extensa estamos dispuestos a tolerar antes de confesar masivamente que no entendemos nada? ¿Cuánto tiempo más podrá sostenerse la presunción de conocimiento de la ley en nuestro país? (que por cierto y aunque suene irónico, está legalmente establecida) ¿Reconoceremos alguna vez que se trata de una monumental mentira?

    Razones para que esta legítima ignorancia sea cada vez más intensa, hay muchas, pero a mi juicio menciono dos principales. En primer lugar, se trata de una natural consecuencia de las constantes y vertiginosas modificaciones de las leyes. Además, la excesiva complejización de ciertos sistemas en que conviven normas de distinto origen, fundamento y lógica imposibilita su comprensión. Ejemplos hay como granos de arena en la playa: ¿Tiene alguien claridad de cuantos regímenes económicos del matrimonio existen hoy? ¿Cuáles son las consecuencias de no pagar los distintos tipos de deudas? ¿Qué derechos tiene uno como consumidor? ¿Cómo víctima de un delito? ¿Qué pasa con tus sus bienes si te mueres? ¿Cuánto deberías aguantarle a tu empleador? Evidentemente el detalle lo conocemos los abogados. Pero ¿es correcto construir una sociedad en que el hombre de la calle no tiene la más puta idea de las normas que nos rigen?

    Me parece que las personas están más perdidas que nunca. Y eso difícilmente se puede corregir en adultos o prevenir en los niños. Entiendo que es muy poco lo que se enseña en los colegios sobre las cuestiones jurídicas más relevantes. De hecho desconozco si aún existe un ramo, como el que en su momento padecí, denominado “educación cívica”. No sé que tan relevante será, en todo caso, que se enseñe si las cuestiones a tratar son tan complejas que, a todo evento, se necesitará asesoría letrada, hasta para comprar una sopaipilla en un carrito.

    Lo que me parece un imperativo categórico, es que este entorno de desorientación se asuma y que las diversas autoridades no partan de ingenuo supuesto de que los eruditos ciudadanos conocen la diferencia entre un procedimiento abreviado y uno simplificado. Entre la garantía legal y la contractual extendida. Pero, sobre todo, que no perdamos de vista que estas carencias perjudican preferentemente a los más débiles.

    De lo contrario estamos condenados a vivir en un sistema en que un día la comercialización de monedas viejas se tipificará como delito y se le asignará, frente a nuestras narices, una pena de cinco años de presidio sin que nadie se dé cuenta.

    Roberto

    14 de agosto de 2007

    Salario Ético.



    El salario o remuneración mínima ha tenido un impacto interesante en mi vida desde hace mucho tiempo. Para Goic sonará extraño, pero eran precisamente los curas los que le pagaron a mi madre la remuneración mínima durante más de diez años en dictadura. También la gané yo en 1992, cuando trabajé como jardinero. En aquellos tiempos, no me parecía un límite simbólico o un obstáculo a la generación de empleo. Ambas fuentes de trabajo no corrían el más mínimo peligro. Los curas necesitaban una nana y un hermoso jardín en la Avda. El Huinganal difícilmente sería atendido personalmente por el Gerente de Finanzas de un conocido Hotel de Santiago. Nadie necesitaba pensar cuanto pagar, la respuesta la entregaba la ley.

    Pues bien, hoy se ha generado un debate realmente interesante a propósito de la propuesta de Goic. Siendo liberal le tengo bastante simpatía a los argumentos basados en la realidad económica, sobre todo a los que se apoyan en considerar la ineludibilidad de las sombrías tendencias del alma humana: Ya se experimentó con la prohibición de consumo de alcohol en los Estados Unidos: cuando una limitación, por muy legítimamente consensuada que sea, es ridícula, sencillamente no se respeta, se elude, genera “informalidad”.

    También me parece razonable considerar que la Pymes, que muchas veces pagan sencillamente lo que pueden a sus empleados, generan el 70% del empleo en Chile y que una determinación poco razonable (asumamos que la existencia de un salario mínimo legal es un supuesto ya socializado) del sueldo mínimo definitivamente generará desempleo. Curiosamente nadie ha planteado, con resonancia mediática, contrarrestar tal eventual impacto en los niveles de empleo que generaría un salario mínimo sobre el nivel de supervivencia, echando mano al el excedente de ingresos fiscales proveniente del mayor precio del cobre. Recordemos que ese dinero está orientado a invertirse o regalarse al extranjero (ver
    http://ahoratodostusolo.blogspot.com/2006/05/qu-hacemos-con-la-plata-que-le-sobra.html)

    Sin embargo concuerdo, y no podría ser de otra manera, con uno de mis mentores intelectuales naturales que se ha ganado un espacio los domingos en el diario que miente quien señala que el debate es “un llamado a la reflexión pública allí donde por razones de diversa índole, hemos concedido la primera y última palabra a la economía”.

    Vale la pena saturar de argumentos ese debate, reflexionar una y otra vez hasta la saciedad, pues es un tema demasiado complejo. Por lo pronto, no puedo dejar de contradecir terminantemente una de las tres palabras basales del discurso de Goic: Si no está pensando en $500.000 o $600.000, el salario mínimo que propone, no tiene nada de ético y sigue siendo una mera limitación normativa a nuestra natural tendencia a explotar al otro. Por otra parte y más elemental aún: si está en una ley no es ética, es una consagración de la voluntad social consensuada, por más que la gente del Opus quiera convertirlos en conceptos interrelacionados: la moral es la moral y la ley es la ley. Otra cosa es resolver si es procedente pensar en sumas que permitan a todas las personas comer carne no solamente cuando se muerdan la lengua. Y definitivamente pensar como compensar en el impacto que tendrá el dejar a muchos viendo tele en la casa hasta que le corten la luz, al dejarlos sin pega.

    ¿Difícil no?


    Roberto




    3 de agosto de 2007

    ¿Servicio Público?

    Los recientes cuestionamientos a la alternativa de vida de Sebastián Piñera han eludido enfrentar un tema que subyace al más evidente, sobre la eventual incompatibilidad entre expectativas políticas y la propiedad y/o dirección de empresas privadas: La relación entre intereses particulares y servicio público. Parece ser que hoy en día estamos conscientes de que difícilmente cualquier ser humano persigue únicamente como finalidad de sus actos el bien común. Es más, podría concluirse que si el interés preponderante y central de un político es ser cariñosamente recordado por la historia (¿qué más egoísta?) podrá tener un mejor desempeño, que se traduzca en una mejor calidad de vida de las personas. No siempre los intereses personales son incompatibles con los sociales.

    Pero tampoco son todos compatibles. Evidentemente la propiedad y dirección de empresas estratégicas es incompatible con el ejercicio correcto de roles políticos influyentes. Más la dirección que la mera propiedad, más si hablamos de Lan que del negocio de la esquina.

    Lo mejor sería lograr un entorno de incentivos efectivo que permitiera que todos los ciudadanos tuviéramos claridad sobre la totalidad de los intereses de nuestros políticos, y no tener que escuchar declaraciones tan falsas como “mi vocación, a la cual quiero dedicar todo mi tiempo, mi esfuerzo y mi capacidad de emprendimiento, es el servicio público” del susodicho. En síntesis, no podemos negarnos a asumir la naturaleza humana. Al menos no nos engañemos, lo que necesitamos no son servidores públicos cuasi – beatos, sino mecanismos de control eficientes y otros que incentiven la transparencia.

    De eso tenemos muy poco: un proyecto de ley de "fideicomiso ciego" que permitiría que una persona, al asumir un cargo público, entregue la administración de sus intereses económicos a un tercero (un negocio pensado para los bancos) sin conocer las operaciones concretas que el tercero efectúe desde ese momento. Sólo resultados. Además otros mecanismos poco efectivos por la facilidad con que se burlan.

    Algo es algo, pero, creo que debería considerarse la posibilidad de legislar de una vez por todas con alcance general, no pensando en hacerle la vida difícil o botar a Piñera, sino en crear un escenario político más transparente. En hacer efectivas y no meramente nominales las normas sobre inhabilidades e incompatibilidades de jueces y parlamentarios y difundir los montos de las remuneraciones de todos.

    Caiga quien caiga.

    Roberto