17 de enero de 2012

Sobre Inés Pérez Concha y las Nanas de Chicureo.



La mayoría de los comentarios en la web, redes sociales y en las conversaciones de pasillo apuntan básicamente a dos cuestiones. Primero, la Inés Pérez Concha está bien rica. Sobre lo evidente no comentamos. En segundo lugar lo profundamente “discriminatoria” e “ignorante” que ella es.

Vamos por partes, los particulares pueden discriminar, aun arbitraria y groseramente, en su vida privada y es parte de la esencia de una sociedad libre y democrática que así sea. Así en mi casa tengo derecho a admitir a quien quiera, poniendo las condiciones que quiera y expresándolo de la manera que quiera. Así estoy pensando seriamente en decirle al conserje que le diga a todos los que lleguen con camisa “Polo” que ellos no entran a mi departamento. Con eso no quiero decir que tales planteamientos sean prudentes ni que estemos obligados a aplaudirlos, sino que existe un límite a las posibilidades de imposición de las políticas tendientes a evitar la discriminación y a promover la igualdad.

Sin embargo las relaciones laborales no son parte del área estrictamente privada. Tampoco es absolutamente claro que la convivencia en las áreas comunes de un condominio lo sea. Por lo mismo es más que sensato que en esos ámbitos existan normas que impidan discriminar de manera arbitraria. A Inés Pérez tal razonamiento le parece discutible y así lo ha expresado. ¿Tiene derecho a hacerlo? Obvio que sí. Pero la manera como lo ha hecho revela una posición sobre las relaciones sociales profundamente cruel y arraigada hasta el tuétano de la clase social dominante: “Ustedes son distintos y peores a nosotros. Peligrosos. Y por eso nos asustan y sólo nos acercaremos a ustedes bajo nuestras condiciones”

Entonces, con la misma lógica que defiendo a muerte, creo más que juicioso altamente conveniente no dejar pasar la oportunidad de manifestarlo, en todos los tonos: Quienes pensamos distinto y creemos fervientemente que las “nanas” no son seres de segunda clase, tampoco los obreros de la construcción, los trabajadores sexuales y ni siquiera los abogados, tenemos que ganar espacios para difundir esas ideas. Tenemos que expresarlo fuerte y claro. También las consecuencias que tales divisiones sociales traen a nuestra convivencia. Partiendo por la delincuencia que es el corolario de una sociedad segregada donde la frustración y la opulencia están una a un paso de la otra. Para, en definitiva, convencer a los tibios y a los indiferentes de cambiar el orden de las cosas.

Finalmente no puedo dejar de reconocer la osadía que tuvo, si bien puede ser sólo torpeza, al decir las cosas como realmente las piensa. El debate político nacional se ha hecho realmente inabordable con todos los actores simulando posturas políticamente correctas y ocultando sus intenciones e intereses de clase, que se expresan sólo a la hora de definir la letra chica de nuestras normas con el sentido y alcance en realidad pretenden.

Hacen falta más Pérez Concha que realmente digan lo que piensan como lo piensan. Para que así nos permitan mandarlos a la mierda y transparentar lo que realmente somos y queremos.


Roberto

20 de agosto de 2011

Así es la cosa... y si no te gusta, te bajas de inmediato!




El jueves pagué la última cuota de un crédito de consumo, que me acompaño casi por diez años. La necesidad de dinero cuando lo contraté no era tal. Sí, como muchos, lo quería para comprar cosas que en realidad no necesitaba. Y luego me vi en dificultades para pagarlo y tuve que repactar. Y luego volver a repactar y me hicieron arar con intereses. Definitivamente el modelo neoliberal no tiene la culpa de que yo sea un estúpido, pero sí de que lo seamos yo y varios cientos de millones más, presionándonos a crear cosas, construir objetos y generar servicios, la mayoría de dudoso valor y utilidad, hasta que nos convencemos de manera muy poco natural que lo tienen. De ahí a que estas se conviertan en señal de status y victoria, hay un paso; de ahí a que los que pueden las acumulen, otro. Pero el paso decisivo se produce cuando los que no pueden tenerlos se deprimen y envidian. Se endeudan, se alienan. El punto de partida de marginación y la violencia.
Es un problema casi marginal si viviéramos en una sociedad en que nos diéramos el gusto de disfrutar de Plasmas, Nintendos Wii, chaquetas ”The North Face” y 4X4s, todos por igual. O casi por igual. Digamos superficialidad vana bien distribuida no mata. Y si no está de acuerdo, el foro de discusión es otro, en que me de un tiempo para revisar mis textos de Habermass, Russel, Marx e incluso la Biblia.
Pero vivimos en Chile y todos podemos presenciar un entorno de marchas, cacerolazos y reclamos intenso. Excitante. ¿Por qué? Porque es una realidad en que la diferencia entre el que vive en el mundo del 4x4 y the North Face, y el chico limítrofe al que tengo en internación provisoria por robo con intimidación es sideral. Diferencias de esas que sobrecogen y no se ven en otras latitudes: En Somalía todos se están muriendo en la miseria, en Noruega todos viven al borde del suicidio con su riqueza (porque no hacen asados los domingos con sus amigos, porque no se besan, porque no se ríen)
A lo que voy, aunque así lo parezca y así se debata, el problema no es tan solo la Educación. Es el modelo. Y lo es, porque mis apreciaciones no son compartidas. Porque a muchos les gusta esta forma de vivir la vida loca. Por eso, porque algunos luchan por defenderlo (los que lo gozan) y otros por sabotearlo (los que lo sufren) es un real problema. Y no quiero engañar a nadie y menos a mi mismo, la reproducción de privilegios que el modelo educativo de nuestro país ha construido tiene muy felices a algunos, por eso será difícil buscar un consenso PORQUE NO TODOS ESTAMOS DE ACUERDO EN LO QUE QUEREMOS. Porque si mis hijos están sacando partido de las distorsiones, me hago el gil y trato de apuntar en otra dirección. ¿Es posible que muchos renuncien a sus privilegios para lograr un acuerdo? ¿Es factible que muchos se conformen con desigualdades esenciales para llegar a un consenso? Difícil.
Difícil porque tener un plasma, un 4X4, joyas y libros Anagrama (para que no me vean apaleando solo al resto) no vale absolutamente nada si el que vive en una comuna en el otro extremo de la capital lo tiene también, o, si se quiere, no tiene ningún sentido tenerlos si con eso no le demuestro a nadie que yo gané.
Porque todos queremos ganar ¿no?

20 de diciembre de 2010

¿Y el monitoreo electrónico cuándo?


Sebastián Edwards, destacado economista y novelista de thrillers policiales lo ha planteado recientemente al diario que miente en términos categóricos: “A la brevedad”. Pero ya antes sistemas consistentes en brazaletes un otros dispositivos instalados de manera permanente en el cuerpo de los sujetos privados de libertad se han propuesto, en innumerables ocasiones, como alternativa a la prisión preventiva (esto es como medida cautelar para evitar sobre todo el peligro de fuga durante el transcurso de la investigación, pero también para resguardar la seguridad de las víctimas) o al cumplimiento de penas de cárcel.
La experiencia internacional ha demostrado muchas ventajas de su empleo. Tanto en Estados Unidos, desde la década de los ’80 como en Europa, en los ’90, han permitido descongestionar el sistema carcelario y abaratar costos: el precio de los dispositivos, de su implementación y el de las centrales de monitoreo es inferior al gasto en que se incurre en mantener, alimentar y vigilar (aún subhumanamente, como hemos podido apreciar en nuestras cárceles) a los presos. También evita que el Estado deba hacerse cargo, como hoy es inminente, de millonarias indemnizaciones por falta de servicio en casos en que internos mueren o resultan heridos dado el hacinamiento y las condiciones miserables en que se encuentran recluidos. Agreguemos a eso el valor de permitir a los imputados y condenados desempeñar actividades legítimas, fomentándose de esta manera la tan ansiada (por lo menos en el discurso políticamente correcto) resocialización.
La pregunta obvia entonces, es por qué no se ha hecho antes. Evidentemente una transformación de tal envergadura requiere modificaciones concretas de los textos legales vigentes: todas las penas y medidas cautelares son de derecho estricto y no pueden existir ni aplicarse otras diversas a las que la ley contempla expresamente. Parece razonable, de otra manera nos exponemos que algún colega imaginativo solicite que algún imputado sea amarrado a un árbol durante el curso de la investigación. Entonces, nos encontramos como es habitual, con una cuestión de voluntad política, que, como sabemos, en la cruda realidad siempre estará motivada por el paladar social en el momento concreto. Hasta hace no mucho tiempo, el tema carecía de toda prioridad en el contexto de una sociedad convencida de vivir en peligro clamando por el encarcelamiento de los delincuentes
Después del incendio en la cárcel de San Miguel, aparentemente nuestra sociedad se ha sensibilizado con la situación de los presos. Me parece entonces razonable fomentar un debate serio que se haga cargo de todos los argumentos, no sólo aquellos que favorecen la implementación de medidas como las que comento, sino también aquellos que se oponen a las mismas. Hasta nuestros días la discusión sobre los fines de la pena estatal no se encuentra zanjada y por lo mismo supongo que algunos defenderán, con mayor o menor altura de miras, visiones retribucioncitas (que ya Kant haciendo pie en la libertad esencial del ser humano, a quién no podemos usar como un medio para fines ajenos a su persona, identificaba de manera intelectualmente sólida en el castigo penal) y prevencionistas: ¿intimidará una pena cuyo cumplimiento consiste en llevar una vida normal con un collarcito? Cada uno tendrá sus respuestas y estaremos de acuerdo en que habrá que hacer distinciones en atención a la gravedad del delito y, sobre todo, considerar si estamos en presencia de un sujeto investigado, aún amparado por la presunción de inocencia, o de un condenado, de cuya culpabilidad no caben dudas.
En mi experiencia docente, cada vez que he tratado el tema en el aula, los estudiantes demuestran particular interés en el tema y bastante simpatía por estos dispositivos. Me gustaría que nuestra población se informara y tuviera opinión al respecto, que se efectuaran estudios de costos, efectos e incentivos en nuestro medio y en ese entorno una decisión definitiva se implementara legitimándose en un debate serio, propio de los jaguares que decimos ser.
Esa es la invitación que les dejo a todos.



Roberto

8 de diciembre de 2010

Incendio en la Base de Nuestra Sociedad



Entendemos por "Dignidad Humana" una cualidad de toda persona que la hace valiosa en sí misma, por el sólo hecho de ser tal, sin importar su edad, sexo, preferencias políticas (tampoco futbolísticas, aunque me duela reconocerlo) ni condición social. Y, evidentemente no depende de lo que hayamos hecho ni de lo que pretendamos hacer. Tras la Segunda Guerra Mundial, y el apogeo de los totalitarismos, llenarse la boca con esas palabras tan sonoras se transformó en una moda. La Constitución del ochenta fue instalada, al menos nominalmente, sobre ese pilar. Guzmán, Ortúzar, Evans y Cía. insistieron hasta el cansancio en ello, y la oposición de la época se aburrió de cuestionar el doble estándar.

Lo que pasó después es una historia triste y conocida, después de la cual asumir que las lecciones se habían aprendido parecía razonable. ¿Lo es? ¿Nuestro pueblo piensa hoy que la persona es valiosa en sí misma?

Hoy murieron más de ochenta personas que tras quebrantar el contrato social cumplían las reglas del juego: "el que la hace la paga". La medida del pago la determina el Estado quién se hace cargo también de controlarlo. ¿Podríamos vivir tranquilos si no fuera así? Confiamos en la institucionalidad que hemos creado, de la cual todos en mayor o menor medida somos responsables.

Pues bien, el Estado no cumplió su parte (digo el Estado, no sólo el Gobierno, porque el panorama penitenciario se ha mantenido casi invariable por mucho tiempo) y todos sabíamos que no lo estaba haciendo. Digo todos, porque muchos programas estelares de TV dieron cuenta más de una vez de las condiciones infrahumanas de las cárceles (y San Miguel no era precisamente la peor de todas) con altísimo rating. ¿Alguien planteó seriamente entonces que esa realidad, más que un problema de delincuentes, es un cuestionamiento severo a lo que afirmamos es el fundamento de todas nuestras normas? Sólo voces que se llevó el viento. Siempre nos preocupó la otra cara de la medalla: Que los delincuentes estuvieran en su lugar.

Ahora muchos se lamentan. Algunos son lo suficientemente consecuentes para no hacerlo. Pero nuestras autoridades nunca tuvieron el valor para levantar un discurso contra mayoritario que recordara que los presos son seres humanos y jugársela porque sus condiciones de vida fueran las escritas en las "reglas del juego": privación de libertad, nada más (ni menos) que eso.

El relato, por otra parte, se está distorsionando de manera grosera. ¡Que pena que hayan sido primerizos! Si hubiesen sido homicidas y violadores reincidentes, violadores institucionales de Derechos Humanos, para quienes hasta el momento no hemos inventado otra solución mejor que la cárcel, ¿es legitimo despreocuparse, y dejarlos morir miserablemente? Sé que, pese a que lo nieguen, la mayoría estaría conforme. Algunos incluso felices. Sabemos que la esperanza de vida tras las rejas es considerablemente menor en Chile, pero todo tiene un límite. De lo contrario no nos estamos tomando en serio la famosísima "Dignidad Humana" y la condicionamos proporcionalmente al comportamiento del sujeto.

El día que no aceptemos un tratamiento como el que terminó con la vida de 81 personas, sean delincuentes, ingenieros, curas, empresarios, magos, travestis o fiscales, creo que estaremos en condiciones de comenzar todo de nuevo.


Roberto.

1 de marzo de 2010

Terremoto


“Chile es un país, en que, periódicamente tras un par de años, todo se viene abajo como consecuencia de un terremoto, por eso no tiene patrimonio cultural”. Recuerdo que un locutor leía este comentario de un medio extranjero y mientras lo leía su tono de voz cambiaba denotando una profunda tristeza y molestia.

Deberíamos estar acostumbrados, y en parte lo estamos, la prueba es que, en general, las reacciones de los chilenos son muy distintas a las de los extranjeros provenientes de países sin tradición sísmica, nuestras construcciones en general, reaccionan bien. Pero lo que es incuestionable, y en eso me quiero centrar, es que es palmaria la manera como hechos límite, como un terremoto, sacan a la luz lo mejor y lo peor de nosotros, reforzando una idea que vengo defendiendo hace mucho tiempo: No existen buenos y malos, sólo seres humanos.

He visto por medios digitales, TV, radio, etc. Varias situaciones extremas que merecen un cometario:

Los saqueos: Evidentemente, de los que se pelaban plasmas y otros artículos habitualmente denominados suntuarios de los supermercados, como hordas de bárbaros saqueadores, no todos tenían antecedentes penales por hurto, muchos de ellos jamás soñaron que se llevarían cosas sin pagar, y varios en una decisión final flash, junto a los tarros de leche y cobertores, se llevaron un par de zapatillas o aros. ¿Son entonces santos los que sólo se llevaron artículos de primera necesitad? En definitiva no las pagaron, la ley condena su conducta y jamás se planteó seriamente la posibilidad de desabastecimiento. Ni buenos ni malos, todos humanos.

La disposición a la destrucción: Arrancar o no arrancar, buen dilema. Más bien la manera arrancar, algunas personas cercanas (de hecho muy cercanas) estaban durante el terremoto en fiestas, casinos y lugares con aglomeraciones varias. Muchos de ellos arrancaron sin esperar nada ni por nadie. A todo cachete. Pese a las instrucciones del personal de seguridad o los que asumían tal rol. Si todos hubieran actuado así, seguramente el número de víctimas hubiera sido bastante mayor, ¿Son esos corredores de velocidad intrínsecamente irresponsables? En otro caso que me tocó bastante de cerca por que lo tuve en audiencia el domingo un sujeto defendía sus ruinas en el centro antiguo de la comuna de Santiago, no sólo de eventuales saqueadores, o los que tuvieran cara de “patos malos”, con una escopeta, supongo que varios hemos visto situaciones similares, pero en este caso había un matiz adicional: Amenazaba con disparar también a los medios de comunicación que pretendían filmarlo. ¿Por qué? Pudor supongo ¿Cómo calificamos éticamente tal conducta? ¿Qué si se le arranca un balazo? Ojo, ya habían pasado más de veinticuatro horas después del terremoto y el tipo estaba síquicamente sano.

Los prófugos: Los que menos le importan a la sociedad, presos que aprovecharon que se vino abajo una pared para arrancar: Díganme sinceramente ¿Ustedes no hubieran hecho lo mismo? Ahora, ¿por qué los gendarmes no dispararon a las piernas? ¿Falta de rapidez de decisión? ¿Error humano? ¿Maldad esencial? Habría que preguntarles a ellos, pero recordemos que en general son funcionarios públicos que ganan en torno al límite de supervivencia y que no se iban a ganar una medalla por cada muerto.

Nosotros y los otros: Una de las cuestiones más complejas a mi juicio de evaluar es nuestra actitud frente a situaciones límites en situaciones que hay que optar: Sobre todo tratándose de familiares, ¿Dejaría usted de ayudar a una persona que se desangra, que no conoce, por obtener noticias de un hermano, primo o amigo que quizás esté en un edificio que se está derrumbando en frente de sus narices? ¿O quizás ya arrancó? Difícil, lo que tengo claro es que ninguna de las opciones que se adopte en definitiva debería ser cuestionada.

Lo material y lo espiritual: ¿Por qué en definitiva parece que perder todo, una parte o algunos bienes es absolutamente secundario de cara a resultar vivo e indemne físicamente? ¿Es que dejamos de ser materialistas, como todos lo somos brutalmente en circunstancias habituales, en estos casos?. Por otra parte personas que tienen una tradición de conductas egoístas, que no sueltan un cinco ni para la Teletón, terminan entregando más de lo que hubieran esperado en campañas solidarias ¿nuca antes fueron buenas personas y lo son ahora?

Creo que pensar que se trata de comportamientos alterados, inimputables e irracionales, es un error, cada vez estoy más convencido que es en estas circunstancias en que nos damos cuenta de lo que somos: Todos humanos, todos frágiles. Evidentemente unos más que otros, pero nadie es dios y todos, por saqueador, despreocupado y egoísta que sea, son capaces de evidenciar algo de afecto.
Roberto


7 de agosto de 2009

EL CISARRO


Nada de lo que voy a comentar está motivado por la circunstancia de que Cisarro sea fanático de la “U”. Por cierto no me interesa centrarme en el caso ni en alternativas de resocialización o de castigo en concreto. Lo que me interesa comentar es sólo la precariedad del debate en Chile, frente a fenómenos noticiosos como el de mi compañero de barra.

¿Qué es lo que sabemos sobre el personaje? Que tiene diez años, por lo que a pesar de las maneras despectivas de referirse a él, entiendo que aún califica en la categoría de “niño”; que ha sido detenido en diez (¡oh my god!) veces y que demuestra, al igual que su madre, un comportamiento bastante agresivo frente a las cámaras. Entones, lo primero que cabe preguntarse es ¿se justifica la extensión del tratamiento mediático que el caso ha recibido? Me respondo: No.

Existen muchos conflictos cercanos incluso a esta problemática (como la privatización de la defensa penal de los adolescentes) que realmente puede tener una influencia mucho mayor en nuestros niños y jóvenes. De eso nada encontramos en noticieros y periodicos: “¡Aburrido!” diría Homero Simpson.

No digo que las andanzas de Cisarro no ameriten ser noticia del todo, pero, me parece del todo desproporcionada y perturbadora la sobre exposición. Principalmente porque no sabemos si esa situación puntual es sólo una excepción o evidencia una tendencia preocupante. Necesariamente debe ser eso lo que deberíamos discutir: si existe un número que excede los márgenes de lo tolerable de chicos como Cisarro y si son hoy más que ayer, o no. En la medida que un análisis serio de tales interrogantes nos lleve a buscar más repuestas urgentes, más que transformar su vida en un reality show, deberíamos discutir temas esenciales y no accesorios: las causas, no los parches.

¡Que fácil es hoy ganar dinero y simpatía política explotando perversamente la titularidad de medios de comunicación mediante la estigmatización de niños “b”!
Roberto

27 de julio de 2009

ESTILOS DE VIDA

Vuelvo a escribir algunas letras después de mucho tiempo. Si me entusiasmo sigo. Si no, como en su momento, sin declarar cerrado ningún espacio, ni agotada ninguna etapa, simplemente no escribo más. Una cuestión de estilo. A eso me quiero referir hoy.

Circulo por la ciudad, percibiendo actitudes de conocidos y desconocidos, amigos y enemigos que me hacen constatar que ya no me encuentro en el tranquilo entorno de mi infancia en que todo era predecible, todos actuaban conforme a su etiqueta, las etiquetas eran más bien pocas y aburridas (facho, lana, cuico, etc.) Eran tiempos arduos, complejos, pero sencillos. Hoy, quizás igual que ayer, ningún ser humano es simple, pero me parece que es cada vez más habitual no disimularlo. Tenemos tantas vertientes de pensamiento, tantas posibilidades de relacionarnos con nuestros familiares y amigos, tantas alternativas para emplear el tiempo libre, tantas formas de ser desagradables para quienes nos son odiosos, tribus urbanas a las que emular, contendores a los que confrontar, deportes exóticos en los que obsesionarnos, problemas existenciales y materiales de diversa índole en los que abandonarnos a la deriva. Y en cada uno de esos pintorescos escenarios, el espectador puede percibir diferencias abismales dependiendo del estilo del personaje.

Si yo hubiera sido adulto en los ochentas, simplemente hubiese sido un profesional de izquierda. Punto. Tantos como uno en el fondo, pero sobre todo en la forma, saturaban el medio. Hoy somos tan diversos en el estilo que la comunicación se hace monstruosamente difícil: con mi estilo más bien gris, afable y empático, tiendo a ser de lo más asequible para el medio. Pero el medio no me retribuye de la misma forma. Cuestión de estilos. Pero lo tenebroso es que los estilos son demasiados y están todos legitimados en la diversidad y un liberal como yo no tiene otra alternativa que aceptarlo.

A veces es esa diversidad y multiplicidad de estilos la que me asfixia y me hace presa de un miedo insuperable.
Roberto

16 de julio de 2008

Lavando la Cara de la Autoridad


La verdad no me caracterizo por ser impresionable, pero debo reconocer que cuando revisé, primero, en un diario electrónico el lanzamiento de agua realizado por una estudiante sobre la Ministra de Educación de nuestro país, abrí los ojos más allá de lo común. Inmediatamente me dije, va a haber aprovechamiento político para, ahora con más fuerza, instalar la tan resistida LGE.

¿Qué motivó a una niña de 14 a lanzar agua sobre la Ministra?. Las primeras respuestas que he escuchado y que apuntan a que los(as) jóvenes ahora son más rebeldes (sino violentos), que incluso son capaces de agredir a sus maestros(as) y que estos(as) incluso fomentarían o harían la vista gorda ante dichas actitudes, o no inculcan los valores más altruistas, me parece un insulto a la inteligencia y el sentido común.

Primero, cuando observo unanimidad, especialmente referida a la condena de hechos, que en principio no serían delitos graves, de parte de toda la clase política y la prensa, especialmente de derecha (Mega y Canal 13), tiendo a sospechar de que el acto no es totalmente negativo. Personalmente me he dado cuenta que cuando todos elevan las manos en pos de algo y no hay debate, algo de cuidado están ocultando.

Segundo, siendo sincero, no veo en este acto un jarro de agua lanzado sobre la faz de una señora que por su condición merecería respeto (que ha todo esto han mostrado el discurso mas conciliador ni aglutinador, a pesar de la cartera), sino sobre la autoridad y eso es lo que molesta a las élites. Siendo retrospectivos la autoridad nos pasa empapando con sus pésimas decisiones, actitudes, delitos, descuidos, etc. Por lo que siento lo sucedido como la reacción de una persona, que le han pasado cosas, que tiene una visión negativa de un conflicto, quienes objetivamente no han sido escuchados, (no me vengan con la patraña del consejo de muchos sabios citados por Bachelet para debatir y cuyas conclusiones no son las del acuerdo con la derecha) y que de una u otra manera no va sufrir inmediatamente el peso del poder (como si lo sentiríamos todos los demás que nos atreviéramos a hacer algo así, siendo que a muchos ganas no nos ha faltado).

No voy a ahondar en las declaraciones post de nadie, ni de los profesores (que siento han sido absoluta y dolosamente mal entendidas), del gobierno, alcaldes, derecha, medios de comunicación, etc. No vale la pena. Va a ser un debate circular corto, dirigido, como cortina de humo y conveniente. Me quedo con el hecho.

Freddy

7 de julio de 2008

ALLENDE. 100 años no es nada… y 35 tampoco.


Cuando se cumplieron 30 años del Golpe de Estado en Chile, recuerdo claramente toda la reflexión estéril que hubo respecto de la figura o el legado de Salvador Allende. Y la califico de estéril, porque tengo la certeza que el 99, 99% de las personas que tenían un juicio establecido sobre el ex - presidente chileno no cambiaron un ápice su percepción. Ahora bien, con motivo del centenario de su nacimiento también me voy a hacer presente con un comentario con mucho de su contenido conocido, que no tiene la mínima intención de convencer, sino solo pretende ser mi pequeño homenaje a una figura que he conocido a través del tiempo y que he aprendido a admirar.

¿Fue Allende un demócrata?. Generalmente los que se inclinan por una alternativa negativa se apoyan en percepciones relativas a su ligazón con grupos que querían cambios estructurales de la sociedad por medios que no pueden ser caracterizados de democráticos, pero que su coincidencia estaba justamente en la búsqueda de cambios radicales. Pero los hechos (que es lo que creo debemos considerar siempre a fin de hacer un análisis serio) nos señalan que Allende siempre participó en elecciones, llegó por vía constitucional al poder y obtuvo una victoria importante en las elecciones municipales durante su mandato. Hay también numerosos testimonios que nos señalan que llamaría a plebiscito en los momentos en que se produjo el Golpe, para cuestionar al país si su proyecto debía o no seguir. Además, durante toda su vida PARLAMENTARIA defendió los valores democráticos tanto en el país como en Latinoamérica y el mundo, realidad que se puede revisar en todas sus intervenciones parlamentarias desde su época de Diputado, hasta poco antes de ser elegido presidente.

¿El gobierno de Allende tuvo un pésimo manejo económico?. Tenemos en nuestra memoria muy presente la figura del desabastecimiento, los paros y manejo errático y en muchos casos discriminatorio de mandos medios en relación al reparto de ciertas subvenciones. Pero tendemos a olvidar el comienzo del gobierno y las causas de lo señalado anteriormente. El primer año de gobierno de Allende, en que hubo clemencia de sus detractores, fue el año de mayor crecimiento económico en la historia de Chile, sin señalar que el de mayor justicia social. Auspiciosa realidad que se veía incrementada por la nacionalización del cobre, medida apoyada y aplaudida por todos los sectores. Recordemos también que durante esa época pudimos abrir mercados hasta entonces negados o inexplorados por el contexto de Guerra Fría. ¿Qué pasó?. Hay que hacer presente que Allende (incluso Frei) recibió un estado hipertrofiado por problemas endémicos arrastrados desde mínimo 1925. Debemos además contar con el boicot extranjero pos nacionalización del cobre que fue feroz y el boicot interno insospechado. Puedo coincidir con sus críticos en un mal manejo ante esas crisis, pero las causas del problema son, en su mayoría, perversas y externas.

¿Allende fue cobarde al suicidarse?. La verdad no se como enfrentarme a este tema, no creo en los absolutos respecto a valentía o cobardía, como tampoco en lo referente a quitarse la vida. Hay culturas que entregan un valor distinto a nuestra mirada occidental. Lo que sí puedo afirmar, es que fue un acto tremendamente simbólico el no entregarse al enemigo ilegítimo, acto que sirvió de testimonio de las profundas convicciones que siempre lo acompañaron (por ejemplo en su admiración a Balmaceda).

Esta opinión obviamente cabe dentro de la natural subjetividad del estudio y análisis de la Historia desde la mirada particular y queda sujeto a discusión (eterna por cierto). Lo que sí creo que en general queda claro, es que, muy a pesar de mi admiración por la obra y los sueños, Allende fue y es un gran perdedor y esto básicamente porque nos guste o no, lo tratemos de ocultar o no, vivimos en el Chile creado por Pinochet. Que a la larga, desde el punto de vista de una “trascendencia práctica” fue el gran ganador.

Freddy

21 de abril de 2008

VIGILADA Y CASTIGADA


Me parece interesante preguntarte respecto de los fundamentos jurídicos (si es que los tiene o no) de la acusación constitucional presentada (y ganada) por la derecha contra Yasna Provoste. Básicamente porque escuchar a Luis Bates dos horas me produce (a priori) una lata de proporciones. Subsidiariamente mi pregunta nace también porque ese campo escapa a mi radio de conocimiento, lo que no me impide hacer otras apreciaciones respecto del tema de la responsabilidad de la ex-ministra más allá que coincidan con el mecanismo que se está aplicando.

En primer lugar, el discurso del mal uso de las “herramientas legales” en detrimento de la “estabilidad” de las instituciones me genera a lo menos sospecha. Creo que es el momento de que alguien se haga responsable del importante número de problemas de probidad, desordenes administrativos y derechamente del robo de los fondos públicos de chilito. Me parece importante que de una u otra forma se empiecen a hacer responsables los peces gordos de tales situaciones, porque hasta ahora nos hemos dado cuenta de que solo se ha castigado de los mandos medios hacia abajo, lo que no ha resultado efectivo para frenar los casos problemáticos de nuestra administración. Ahora si lo hace la derecha, el PC, los díscolos, los “independientes” me da absolutamente lo mismo, y si el hacer responsable a todo evento a los que justamente deben velar por el correcto funcionamiento de la máquina estatal, va en contra de la “estabilidad” de las instituciones yo voto que “si” en aras de la “legitimidad” que significa defender el erario público al que todos de una u otra forma contribuimos.

Otra consideración pasa, por que si bien comprendo el pequeño cálculo político que se expresa en la insoportablemente férrea defensa que la Concertación hace a sus figuras, creo que esa mirada cortoplacista es la que le va socavando poco a poco su base de apoyo y muestra las grietas del típico grupo que se ha enquistado en el poder por mucho tiempo, cueste lo que cueste. Una mirada a largo plazo hubiera significado auto-supervigilarse y auto-sancionarse lo que sin duda habría creado la sensación de preocupación por un buen gobierno y el bien común (que principio más abstracto y concreto en sí). Pero no soy ingenuo ¿qué gran institución histórica se transforma o se ha transformado a sí misma y por sí misma?.

En tercer lugar me parece que la intención de la derecha con sus nuevos amigos debería transparentarse. No es el bien de Chile el que persiguieron con esta movida, sino que fue el medir fuerzas políticas. En ese sentido ganaron y arrasaron. Quizás socialmente no fue mucho el triunfo (encuestas de por medio), pero en su estrategia para llegar al gobierno dieron un pequeño paso.

¿Por qué Educación?. Ha habido una cantidad impresionante de malos manejos, robos, corrupción, etc. en una serie de otras carteras que incluso se podrían reñir directamente con los tribunales y los ministros no cayeron ni caerán. Me parece interesante esa mirada que persiste en Chile respecto de la trascendencia de la educación en nuestro país. A ratos me parece irrisoria, si consideramos que en general la inversión en esta área siempre ha sido baja en relación a todos sus requerimientos, sus resultados por mucho tiempo deficientes, y, desde por lo menos los últimos 40 años, no ha permitido la movilidad social que siempre se le ha querido atribuir. Así mismo en forma clara todas las estrategias empleadas y aplicadas desde el gobierno de Frei Montalva en miras de mejorarla han fracasado estrepitosamente. Trabajo, Salud, Obras Públicas, por lo menos, durante los Gobiernos de la Concertación han tenido mayor relevancia y las sanciones, acusaciones e investigaciones, desde el mundo político se han mostrado inocuas para casos de connotación más escandalosa.

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En fin, a la espera de tus comentarios técnicos (que obviamente no te inhiben de exponer en cualquier sentido el tema), sólo quiero señalar que me parece que la persecución de los hechos de corrupción en el ámbito estatal debe realizarse siempre, enérgicamente y con medidas ejemplares ( que con respecto a la actual, desde el punto de vista del “bien común” estoy de acuerdo), pero las intenciones políticas subyacentes deben transparentarse, de lo contrario se puede venir un circo de acusaciones y de manejo antojadizo de herramientas constitucionales con las que perderíamos el norte, aprovechemos esta coyuntura. Además las acciones pro–transparencia deben ser transversales a todas las áreas y no sólo para aquellas que cierta o erróneamente tengan alto rating social. Por último, espero que el gobierno y los representantes del espectro político que sea entiendan que cuando comentan irregularidades, negligencias o robo no quedarán impunes…por mucho que se encomienden a dios.

Freddy